OPINIÓN| Luis Angeles Laynes: Fujimorismo y Salaverry
La acalorada sesión de Consejo Directivo del Congreso, en la que se vio una cuestión previa planteada por el fujimorismo por la autorización para que se formen nuevas bancadas, y que finalmente no se votó, dejó en evidencia la posición de derrota en que se encuentra la bancada de Fuerza Popular que llegó con una aplastante mayoría en julio de 2016 y en apenas la mitad de gestión, ha perdido peso en el Legislativo. Pero también a un empoderado Salaverry que pareciera estar despidiéndose de la agrupación naranja, diciéndoles tácitamente a sus aún compañeros de bancada, “aquí mando yo”. Dos cosas para el análisis de esta tensa sesión. Una, la actitud dictatorial con que se presentaron los legisladores de Keiko Fujimori Higuchi, para que se anule la decisión; y otra, la autoritaria respuesta de Salaverry, quien no reparó en la histórica representación de Luz Salgado en el fujimorismo, para llamarle la atención diciéndole “este no es el local del partido y usted no está actuando como secretaria general... Respete al presidente del Congreso... Respetos guardan respetos”.
El intercambio de palabras, como el que protagonizaron después el propio titular del Parlamento con Alejandra Aramayo, fue una muestra más de desesperación del fujimorismo, acaso por la detención de su lideresa Keiko Fujimori, que sigue esperando que la Sala Nacional de Apelaciones le devuelva su libertad.No es de ahora el distanciamiento que ha marcado Salaverry con su bancada. Lo es desde que asumió la presidencia del Congreso, al fijar una posición favorable al Gobierno frente a las reformas constitucionales que propuso el presidente Martín Vizcarra el 28 de Julio, comprometiéndose a cumplir sus plazos para que puedan ser sometidas a referéndum. Luego de la detención preliminar de Keiko Fujimori, no solo no visitó a su lideresa, sino que pidió licencia a su agrupación, dizque para mantener su independencia como titular del Parlamento.
Pero sus últimas actuaciones muestran a un Salaverry con sus días, semanas o meses contados como representante del fujimorismo, pues se da por hecho que una vez que deje el cargo en julio del próximo año, abandonará la bancada con la que llegó en el 2016. Eso, si es que antes la agrupación naranja lo expectora de sus filas. Ya el vocero Carlos Tubino ha adelantado que están evaluando acciones en su contra, que podrían terminar en una censura.De otro lado, ante la aplastante derrota que endilgó el pueblo a los congresistas en el referéndum, sumado a la presión y sometimiento del presidente Vizcarra a toda la representación nacional, la fuerza del fujimorismo ha quedado reducida al mínimo, y su influencia en el Congreso durante los dos años y medio que le resta de gestión, será prácticamente nula. El resultado de ayer en el Consejo Directivo, que por demás se hizo público, es más que un indicador.