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OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: "Vacunación ordenada"

"Somos propensos a la crítica, pero cuando hay cosas buenas no las destacamos, por lo que creo debemos variar el comportamiento y ser generosos en el elogio".
Flores-Araoz-vacunacion
08-05-2021

La pandemia que nos agobia ha traído diversas consecuencias, algunas relacionadas con nuestra vida cotidiana que nos obliga a cambios, como es el confinamiento domiciliario, el distanciamiento social, uso de protectores faciales, mascarillas, limitaciones respecto a sinnúmero de actividades que antes eran habituales, labores remotas, omisión de celebraciones, suspensión de bodas y viajes.

Y como si todo lo expuesto no fuese poco, encima inconmensurable pérdida de empleos y reducción, cuando no anulación, de los ingresos. Más que evidente que todo ello cala en nuestro ánimo y emotividad y genera variación de carácter, susceptibilidades, enojo y fastidio.

Sin duda que a todo lo expuesto ha contribuido el mal trato gubernamental del tema, insuficiencia en camas hospitalarias y UCI, colapso de los centros de salud de todo nivel, falta de oxígeno y de plantas para su producción, y como cereza en torta falta de eficiencia en la selección y adquisición de vacunas.

Entre tanto tema adverso, hay que destacar la excelente organización en los centros de vacunación, especialmente de los encomendados a EsSalud, cumpliéndose con los protocolos, con cronograma de atención acorde a los rangos de edad. Somos propensos a la crítica, pero cuando hay cosas buenas no las destacamos, por lo que creo debemos variar el comportamiento y ser generosos en el elogio.

Estuve en el Estadio Municipal Carlos Moscoso de Surquillo, en la Avenida Tomás Marsano, encontrando adecuado estacionamiento vehicular y vigilantes para el cuidado de las movilidades con las cuales se concurre a ese centro deportivo, convertido transitoriamente en lugar de vacunación.

El orden podría decirse que era casi germánico, personal de EsSalud y del Municipio muy acomedidos y amables, perfectamente uniformados y con sus elementos de protección sanitaria. Letreros que te indicaban los lugares de espera, de vacunación y de descanso posterior a la colocación de las vacunas.

Pero había más, funcionarios de la Municipalidad y de EsSalud verificando que la atención fuese óptima y sorprendió muy gratamente encontrar al alcalde Giancarlo Casassa, supervisando la atención a los vecinos y personas de la tercera edad que concurrían al local para su vacunación. Nos contaron que habían tenido la visita de inspección del Ministro de Salud y de la presidenta de EsSalud.

La cosa no queda allí, durante el descanso post vacuna, la Municipalidad había dotado a los atendidos de música y espectáculos, lo que aliviaba la lógica tensión de aquellos.

Todo lo señalado nos hizo recordar a otro excelente alcalde surquillano, como fuera Guido Casassa, padre del actual alcalde, de gran bonhomía y de reconocida vocación de servicio, como deben ser los funcionarios públicos, que están para servir a los ciudadanos y no para servirse del cargo.

Domingo García Belaunde me comentó que también estuvo en ese centro de vacunación y tuvo excelente apreciación del orden y eficiencia que he reseñado. Hizo un recuerdo del Evangelio con la frase “El que quiera ser el primero entre vosotros (ustedes), debe ser el primero en servir” (Marcos 27) y ello debería ser el propósito de todas las autoridades. Lo visto en el estadio surquillano es un ejemplo a seguir.

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