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OPINIÓN | Eduardo González Viaña: "Gustavo, un profeta del Perú"

"¿Cómo decirle a un pobre que Dios lo ama? (...) Presumo que esa es la pregunta que más se ha hecho durante su larga y productiva existencia".
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09-06-2021

Me entero que el padre Gustavo Gutiérrez cumple hoy 92 años y deseo que se cuide y que nos dure mucho tiempo porque lo necesitamos y porque, por mi parte, me encantaría visitarlo de rato en rato y, si no es así, tendría que buscar a un sacerdote sordo para que oiga mis confesiones.

¿CÓMO DECIRLE A UN POBRE QUE DIOS LO AMA?- inquiere este sacerdote, teólogo y filósofo que es, igualmente, uno de los peruanos más famosos de todas las épocas. Presumo que esa es la pregunta que más se ha hecho durante su larga y productiva existencia.

La Teología de la Liberación, un libro traducido a veinte idiomas es su respuesta. Con él, ha influido sobre pensadores de todos los continentes e incluso sobre dirigentes de otras confesiones cristianas y no cristianas. Es uno de los peruanos más famosos de todos los tiempos.

Hay una buena razón para ello, y él la declara:

“Vengo de un continente en el cual más del 85% de la población vive en situación de “pobreza” y de “pobreza extrema”. Esto significa que hay una mayoría que no logra satisfacer sus necesidades básicas e incluso que carece de lo más elemental”.

Utilicé su libro Dios o el oro de las Indias cuando yo era profesor de cultura latinoamericana en la universidad de Berkeley, y puedo asegurar que fue uno de los más eficaces instrumentos para poder explicar el problema del colonialismo en nuestra historia.

El padre Gutiérrez explicaba allí de qué manera los Cortez o los Pizarro fueron en realidad aventureros que destruyeron civilizaciones y exterminaron poblaciones para llevarse el oro, y no precisamente dulces predicadores de la palabra de Dios como pretendía España justificar su invasión.

Para nadie es un secreto que el gran teólogo fue mirado con desconfianza durante décadas por el Vaticano e incluso acusado de marxista, pero el papa Francisco lo ha reivindicado e incluso ha escrito el prólogo de una de sus obras más recientes.

Sus libros pueden hallarse en las bibliotecas de cualquier universidad del mundo, pero basta con pensar en Cristo para entenderlo. Como profeta, el Nazareno proclamó un sistema contra el dinero, el poder y la explotación. No predicó la creencia en un dios del miedo y de la condenación sino en una sociedad terrestre en la que el amor vence permanentemente a la injusticia.

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