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OPINIÓN | Fermín Silva: Sin confianza no se invierte

No te pierdas de la columna de Fermín Silva, presidente del directorio del Grupo La Luz.
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30-05-2022

Definitivamente sin confianza no se invierte y si no hay inversión privada no habrán puestos trabajo, por lo tanto, el consumo interno no aumentará y no crecerá el aparato productivo. En consecuencia, las empresas no tendrán mayores ingresos; de esta manera no se recaudarán más impuestos tributarios y así, el Estado no tendrá fondos para invertir en los proyectos que la población realmente necesita (Educación, salud, tecnología).

Actualmente, nuestro país pasa por una crisis política que inevitablemente trae consecuencias en el aspecto económico, las inversiones extranjeras tienen desconfianza de tener su dinero en el Perú porque la inestabilidad que se ha generado pone en riesgo su economía.

En una reciente encuesta del BIF, el Perú aparece como el tercer país con mayor nivel de desconfianza en sus instituciones. Cuánta razón tienen estas encuestas, porque en el Perú han disminuido las inversiones privadas.

Por ejemplo, el sector minero tenía previsto invertir, en 6 proyectos por cerca de 6 millones de dólares; ahora ha recortado a 5 millones de dólares (16% menos).

Igual sucede en los otros sectores y la razón es porque nuestro país sufre las consecuencias de la improvisación y la incapacidad de gestión de nuestras autoridades, la corrupción histórica que nos ha ido robando más del 50% de nuestro presupuesto, la confrontación del Ejecutivo con el Legislativo por intereses personales y/o partidarios, de espaldas a los intereses del país, la judicialización de la política y la politización de la justicia, todo esto ha generado la desconfianza para las inversionistas por el riesgo de recuperar sus inversiones en los principales motores de nuestra economía, porque “SIN CONFIANZA NO SE INVIERTE”, afectando directamente al empleo de la población económicamente activa disminuyendo la capacidad de gasto de las familias afectando la demanda de bienes y servicios; por ende desacelerando el aparato productivo del país.

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La desconfianza genera los siguientes efectos negativos que afectan las inversiones: Cuando hay desconfianza, la administración se torna burocrática, por la sobre regulación, afectando nuestra competitividad, por eso cualquier iniciativa del sector privado para invertir tiene que pasar un camino largo de cientos de vistos buenos y de ajustarse a normas y leyes sin sentido que lo único que hace es ahuyentar las inversiones, en cambio, en economías donde hay confianza, las inversiones son bienvenidas, eliminando la “tramitología burocrática”.

El otro efecto negativo es la desconfianza de los funcionarios públicos por el sector privado. Ningún funcionario honesto quiere firmar acuerdos al sector privado para evitar verse envuelto en problemas legales gratuitos. Esto origina la complejidad para los inversionistas.

La desconfianza y la corrupción origina un efecto negativo para las inversiones, porque los funcionarios públicos corruptos se convierten en cobradores de peajes para que pase la iniciativa de invertir en todos los niveles, originando el aumento del costo de la obra para el país o pone en riesgo la calidad de la misma.

Por ello, mi opinión es necesario y urgente que todos los peruanos trabajemos para restituir la confianza para atraer la inversión privada justa y necesaria para nuestro desarrollo... PERO SIN CORRUPCIÓN.

La verdad es que sin confianza no habrá inversiones, la actividad económica retrocederá y el pueblo peruano no tendrá opciones.

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