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OPINIÓN | Jorge G. Solís: El efecto tanático del factor Castillo en la economía

No te pierdas la columna de Jorge G. Solís, consultor en microfinanzas.
22-07-2022

Ad portas de cumplirse un año de permanencia del Sr. Castillo en el gobierno, podemos afirmar que ha significado un interregno dramático, por la miopía, el pergeño en el desempeño de la suprema función de conducir los destinos de un país y lo más lacerante la corrupción a vista y paciencia de la clase política.

La población entumecida por el flagelo de la pandemia, el hambre y la miseria. La clase empresarial casquivana, cuando no cortesana, sin capacidad de respuesta patriótica frente al estropicio.

Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2021, en su magnífica obra CAPITALISMO PROGRESISTA - RESPUESTA A LA ERA DEL MALESTAR, en el prólogo de su obra, sostiene: “Tanto la experiencia como los diversos estudios realizados me han dejado claro que no se pueden separar economía y política, y menos aún en el contexto de una política motivada por el dinero como es la de Estados Unidos. Así, aunque la mayor parte de este libro se centra en los aspectos económicos de nuestra situación actual, sería negligente por mi parte no abordar además la dimensión política del asunto”.

Traspalando dicha afirmación sentenciosa de Stiglitz a nuestra realidad podemos constatar que el mayor impacto de la crisis es el desgobierno lastrado por la infamia y la corrupción; cierto es, que existen choques externos por la inflación global, el enfriamiento de la economía, la invasión de Ucrania, el menor crecimiento de China y el impacto de la pandemia en el país asiático, el trabamiento de la cadena de suministros y un largo etcétera. Entonces, ¿cuál es el factor Castillo en esta trama?

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La pobreza en el país castiga hoy al 35% de la población, luego de haberse reducido a Junio del 2021 a 25%, tras su pico más alto al mes de octubre de 2020 (30.5% según UNICEF) con relación a diciembre de 2019 (20.4% prepandemia); los niveles de desempleo se han incrementado, ha crecido el empleo informal, los salarios se han precarizado, solo en Lima 1.6 millones de trabajadores que laboran 35 horas a más por semana, ganan menos de S/ 1,000 al mes, existe el riesgo de desabastecimiento de combustible (y que del sancta sanctórum de la refinería de Talara), la campaña agrícola 2022-2023 que empieza en agosto sufrirá estragos por imprevisión culpable del gobierno, en la compra de fertilizantes, para colmo de males, la tercera licitación con dicho propósito, también tiene reparos por la Contraloría, como resultado de la evaluación efectuada del 12 al 15de Julio.

El panorama es desolador, las expectativas empresariales, a decir del presidente del BCR, están en el rango de pesimismo. El crecimiento de la inversión privada será negativo y en el mejor escenario 0%, consecuencia de la incertidumbre política, la verborrea socializante de los actores del gobierno que han ahuyentado las inversiones (verbigracia, en el sector minero existe una cartera de proyectos de inversión de 53 mil millones de dólares congelados, equivalente al 25% del PBI).

Según la consultora Thorne y Associetes, la proyección de crecimiento del PBI para el presente año será de 1.7% y 2.3% para el 2023; según BBVA Research, el crecimiento 2022 se situará en 2.3, impulsado por el consumo, debido a los retiros de AFP y CTS, de no ser así el crecimiento podría haber estado en el rango de 1.8% - 1.9%, siendo calificado acertadamente de “crecimiento mentiroso”; mientras tanto, los platos rotos los pagaremos todos los peruanos.

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