OPINIÓN | Julio Schiappa Pietra: "Niños con menos derechos que mi perro"
El miedo es el catalizador de instintos primitivos que pueden llevar a graves errores en momentos de crisis. Uno de ellos es encerrar a los niños y sí pasear a los perros.
El ser padre y espectador del nacimiento de mis dos hijos, me hace repensar, a la luz de lo que dice Gustavo León Trahtenberg, educador de gran calidad intelectual y moral, cuan fácil es olvidarnos que el juego y el entretenimiento son un derecho humano de los niños y adolescentes.
Pero nadie abogó por darles el mismo derecho que a los perros, que pasean con sus dueños y ven la luz del sol varias horas al día. Los perros son protegidos por ONGS y activistas que lograron incluirlos en la lista de excepciones de la política nacional contra el virus.
Los niños no tienen lobbies poderosos, los perros sí. En Bélgica, España, Suecia e Italia, la cuarentena para los niños incluye poder dar paseos y colgarse de los árboles o jugar en los parques.
Un encierro, más severo que en Lurigancho, no es justo para los niños, no ayuda a su salud física y mental, únicas clases que son las más importantes de su vida.
Las razones para criticar tan radicalmente este planeamiento de encierro infantil y juvenil es que el peligro de contagio, seguido de muerte, es casi cero en niños de corta edad y bastante improbable en el caso de adultos - antes de los 40 años - como son la mayoría de sus padres.
¿Alguien en el Estado ha calculado el trauma que viven al estar sin sus amigos, jugando solo video juegos, sin actividad física y teniendo a sus padres, viendo programas noticiosos de terror?
Hay, además, una clamorosa falta de voceros que, como León Trahtenberg, se alcen en defensa de los derechos de nuestros hijos. Y menos aún, padres organizados para defender algo más que la escolaridad de sus hijos.
La única demanda de los niños no es la educación, es el derecho a ser saludables, y, a su corta edad, eso implica salir al parque y hacer ejercicio. La etapa de escolaridad, a medio resolver por Internet, en la crisis que les ha tocado vivir los angustia.