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Opinión | Lewis Mejía: Frente a una fuga de GLP

Comandante del Cuerpo General de Bomberos del Perú
LEWIS-MEJÍA
12-10-2019

En la columna publicada la semana que pasó, habíamos abordado los riesgos de la fuga de gas a nivel domiciliario, de cómo identificar los peligros y qué hacer ante este tipo de emergencia.

Y precisamente hace unos días tuvo lugar un lamentable accidente en un restaurant del distrito de La Victoria, en Lima, con el saldo de una vida perdida y varios afectados.

Considerando que esta desgracia tuvo lugar con un espacio público, con gran afluencia de comensales, principalmente familiares y amigos, los resultados fueron dantescos en cuanto a la cantidad de víctimas.

Lo que significa que a pesar de la modernidad que al parecer nos rodea, y de las permanentes campañas informativas sobre cómo evitar los accidentes, especialmente los incendios, todavía nos falta mucho como sociedad para interiorizar y aplicar las medidas que eviten estas tragedias.

Las recomendaciones principales expresadas por los Bomberos Voluntarios se orientan a prevenir este tipo de situaciones, a partir de la aplicación de medidas sencillas que, sin embargo, nos pueden salvar la vida.

Lo primero es revisar las instalaciones de y en la cocina. Especialmente la manguera de alta presión que lleva este combustible hacia las hornillas, la cual debe reunir las características técnicas necesarias y ser adquirida en lugares autorizados.

Con frecuencia hemos visto el uso de mangueras para jardinería, o de riego, que no son las recomendadas para soportar la presión del gas que sale del balón, y que puede producir roturas y la consiguiente fuga. No haga eso, la próxima vez -cada seis meses en promedio- que usted deba reemplazar la manguera de GLP, y note deterioro, cámbiela por la que corresponde y se evitará a emergencia.

De igual manera debe actuarse con la válvula, que no debe estar rajada o rota, y debe estar debidamente protegida ante cualquier daño, pues es un dispositivo que regula, precisamente, la salida del gas. Reemplazarla una vez al año, o antes si presenta deterioro, es lo más recomendable.

Finalmente, está el tratamiento o primeros auxilios que debemos brindar a los afectados por un estallido, que presentan quemaduras en la piel y otro tipo de heridas.

Una vez más, lo principal es mantener la calma, y si es posible brindar ayuda, hágalo. Preste apoyo en la evacuación de las víctimas a un lugar seguro, protéjalas hasta que lleguen las ambulancias y no aplique sustancia alguna sobre las heridas. El personal del Cuerpo de Bomberos que estará en camino se encargará de lo demás.