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OPINIÓN | Luis Ángeles Laynes: No se aprende la lección

Han pasado más de 17 años del fatídico incendio en Mesa Redonda y todo indica que aún no hay medidas de seguridad. 
Incendi
20-04-2019

La lección de la tragedia de Mesa Redonda ocurrida el 29 de diciembre de 2001, que cobró más de 400 muertos, demuestra una vez más que no se ha aprendido nada porque toda esa zona del centro de Lima literalmente es una bomba de tiempo que puede estallar en cualquier momento, y una prueba de ello es el incendio que destruyó una casona que funcionaba como almacén en la cuadra 7 del jirón Cusco, y que alcanzó a una galería así como a varios inmuebles aledaños.

Han pasado más de 17 años del fatídico incendio múltiple en ese emporio comercial y todo indica que las autoridades no cumplen estrictamente con su labor de verificar si existen las medidas de seguridad recomendadas para que funcione un centro comercial. Sobre todo en una zona donde los inmuebles son muy antiguos y de material altamente inflamable.

Anoche, mientras las casi 50 unidades de bomberos luchaban por controlar el incendio, escuchamos a un funcionario de la Municipalidad de Lima decir que no se podía determinar si el local siniestrado tenía licencia de funcionamiento. Y es muy probable que así como este caso, se desconoce cuántos establecimientos más cuentan o no con el respectivo permiso.

Esta vez no ha habido pérdida de vidas, quizá por ser un día feriado en que muchos locales estaban cerrados por la poca afluencia de público. Ya se han producido otras tragedias, como el incendio de la galería Nicolini en la zona de Las Malvinas, donde dos trabajadores murieron atrapados en dos contendores implementados como talleres en lo alto del edificio, pero aun así nuestras autoridades encargadas de controlar, no solo si cuentan con el permiso de funcionamiento, sino las medidas de seguridad y las condiciones laborales de los empleados, siguen sin cumplir estrictamente con su labor.

Siempre que ocurre un incidente como el de ayer, se advierte que no esperen otra desgracia para ponerse las pilas. Ya son incontables las veces en que se advierte en que esa zona del centro de la capital de la República es una bomba de tiempo por las condiciones en que funciona. Basta ya de hacerse de la vista gorda. Basta ya de tanta pasividad para intervenir. No queremos pensar que la corrupción también opera en estas instancias, pero lo ocurrido ayer da mucho que pensar.

Señores alcalde de Lima, del Ministerio de Trabajo y Defensa Civil, hagan cumplir estrictamente las medidas que se recomiendan para el funcionamiento de estos locales. No pongamos más en peligro la vida de las personas.

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