Cultural

García Márquez le negó a Anthony Quinn que encarne a Aureliano Buendía

Pese a negativa de Gabo, 'Cien años de soledad' será transmitida por Netflix. Los hijos de García Márquez son los que accedieron a que la novela sea convertida en serie.
Garcia-Marquez-Exitosa
06-08-2021

“No es no. Y como él, otros tantos”. Así describió en vida el escritor colombiano Gabriel García Márquez su negativa para la obra cumbre 'Cien años de soledad' sea llevada al cine. En una de sus columnas que publicó Gabo comentó la oferta del actor norteamericano: “Anthony Quinn, con todo y su millón de dólares, no será nunca para mí ni para mis lectores el coronel Aureliano Buendía”.

García Márquez se consideraba un gran amante del cine, y dejó desde el principio clara una cosa: no veía claro que sus obras se llevaran a la gran pantalla. Oportunidades no le faltaron a lo largo de su vida, pero Gabo siempre justificó su decisión alegando de que se trataba de una novela no apta para ser filmada.

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Probablemente por este motivo, sorprenda que Netflix haya anunciado que “ha adquirido los derechos para desarrollar la amada y aclamada novela, considerada una de las obras más importantes del siglo XX, en una serie original en español”, tal y como indicó en un comunicado.

Los hijos del literato, Rodrigo y Gonzalo, han sido los que han acabado accediendo a la petición con la condición de ser ellos los productores ejecutivos de la saga, intentando así que se cuiden todos los detalles que en su día consideró su padre.

“En la actual era dorada de la serie, la calidad cinematográfica del contenido y la aceptación por parte del público mundial de programas en idiomas extranjeros, no podía ser mejor el momento para hacer la adaptación”, declararon en cuanto se hizo pública la noticia.

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El cineasta y actor de origen mexicano Anthony Quinn aseguró que él y su equipo podrían hacerlo e intentó convencerlo con una oferta muy generosa a finales de la década de los 70. Pero Gabo lo tenía claro: no es no. Y como él, otros tantos.

El escritor expresó que su deseo era “que la comunicación con mis lectores sea directa, mediante las letras que yo escribo para ellos, de modo que ellos se imaginen a los personajes como quieran, y no con la cara prestada de un actor en la pantalla”.