Cultural

Mauricio Kartun: “Nos estamos viendo a nosotros mismos con objetividad pasmosa”

El reconocido dramaturgo argentino habla sobre la pandemia, indicando que este momento permite ver nuestras virtudes y defectos de manera esencial.
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20-04-2020

En breve dialogo con el portal de noticias argentino Télam, el dramaturgo Maurico Kartun, autor de las célebres obras 'El niño argentino' y 'Terrenal, pequeño misterio ácrata' consignó sus opiniones sobre la crisis originada por la pandemia del coronavirus.

Conocedor del ser humano, constata que el momento permite ver nuestras virtudes y vicios de una manera ejemplar: “Sobre todo aquellas que me revelan nuestra esencia social.

En sus dos extremos, que son los que constituyen al fin y al cabo los arquetipos que hacen a la dialéctica política del mundo: por un lado, la aparición franca y arriesgada de lo solidario: los que dan, los que ayudan, los que hacen, los que abandonan lo suyo para sumarse a un nuestro.

Y el egoísmo más repulsivo por el otro. Todo en estado extremo. Todo el mundo se pregunta si saldremos de esto mejores o peores. Creo que saldremos mejores pero no porque prime lo bueno, sino porque en la saturación de los polos nos estamos viendo a nosotros mismos con una objetividad pasmosa.

Aprendemos socialmente no con la inteligencia conceptual sino con la narrativa”. Comenta asimismo que aún en Latinoamérica, a pesar de los miles de muertos en el mundo, no comprendemos la dimensión del problema: “Creo que fue (Jean-Paul) Sartre el que dijo aquello de que la guerra

y el cáncer siempre le tocan al otro. No estaba en nuestras posibilidades algo así.

Estamos de pronto en una tragedia y todavía en la instancia de negarla”. Kartun se dio tiempo también para comentar qué saldrá teatralmente de la tragedia que experimentamos, todavía en marcha: “El mito necesita siempre del paso del tiempo, porque no es otra cosa que un recorte, y ese recorte lo hace la conciencia seleccionando aquello que tiene valor metafórico, expresivo, elocuente, y permitiéndose olvidar el resto.

Y ese olvido lleva tiempo. Por ahora el bosque no me deja ver el árbol”. Con actitud filosófica, el dramaturgo se permitió conjeturar sobre el futuro: “El no saberlo tiene algo de angustiante pero también de desafiante.

El arte se hace de rulos, de ochos que nos permiten perdernos en nuestra red conceptual y trazar nuevos senderos en ella. Toda obra de arte es eso, un camino en la maleza. Pensarnos en este nuevo contexto es una manera al fin resignada del des- concertarnos para volver a algunas

certezas nuevas”.