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OPINIÓN | Ántero Flores Aráoz: También hay cosas buenas

No todo es malo, tenemos ejemplos en estos días que nos tienen que ayudar a recobrar la confianza en nuestro país. Uno de ellos es la procesión de nuestra bandera en Tacna.
bandera-tacna
01-09-2019

Por Ántero Flores Aráoz / expresidente del Congreso de la República.

Cuando cualquier persona lee las noticas, las escucha, las ve en televisión o simplemente toma conocimiento de ellas por los correos colectivos o por las redes que ya parecen aplicativos para anuncios de pájaros de mal agüero, seguramente el más cuerdo y optimista de los mortales se tornará pesimista, le decaerá el ánimo y tendrá la sensación que nuestro país se encuentra en un mal momento.

Una pena, no recibimos por lo general noticias buenas. El Presidente de la República reta al Congreso y este último hace malabares para no dejarse pisotear. Los asaltos son cotidianos y en todos los barrios. Los conflictos socio ambientales crecen y no se solucionan pues en la realidad son creados por antisocia­les para impedir la inversión que es la única que genera ocupa­ción laboral, desarrollo y elevación de los niveles de vida de la población. El Gobierno no hace lo necesario para destrabar las tan necesarias inversiones paralizadas por trámites absurdos, miedos a firmar cualquier resolución e incluso ineficiencia, a lo que tenemos que agregar la inercia del Estado ante toma e interrupción de vías de comunicación. En conclusión y resu­miendo, vivimos en un caos generalizado.

Sin embargo, no todo es malo, tenemos ejemplos en estos días que nos tienen que ayudar a recobrar la confianza en nues­tro país. Uno de ellos es la procesión de nuestra bandera en Tacna, conmemorando su retorno al suelo nacional. Estar en esa efeméride es aleccionador, las muestras de amor al Perú, el patriotismo desplegado por los tacneños y su vocación nacio­nalista es como si se recibiera una inyección mágica de fe y de esperanza en los destinos del Perú.

Otro de los ejemplos son los Juegos Para Panamericanos, en que personas que superando la adversidad y las limitaciones físicas que afrontan, con gran optimismo participan en el even­to, ponen lo mejor de su parte, superan hasta records olímpi­cos y lo hacen con alegría, con sonrisa que llama a ser imitada. Se agrandan espiritualmente y nos dejan enseñanzas de vida invalorables.

Pero allí no acaba todo, pues pocos días han pasado desde la celebración del cuadragésimo aniversario del Centro Ann Sullivan Perú (CASP), en que personas con habilidades espe­ciales, como así hoy se les llama, son ayudados a superar sus problemas, aprender a vivir no solo con dignidad sino con in­dependencia de los demás y en donde realmente existe una comunidad de alumnos, directivos, profesores, médicos, fami­liares, administrativos y voluntarios, que con la sonrisa a flor de labios, no solo hacen patria, sino que sus experiencias ya han sido copiadas en otros países que reconocen la valía del Centro de atención al que nos referimos.

Cuando vemos los ejemplos antes mencionados tenemos que pensar que no todo es malo, que si bien estamos pasando una mala época, ello tiene que ser temporal, pues lo bueno es lo deseable y los peruanos, con su espíritu de superación, con su voluntad emergente y su laboriosidad, seguramente superarán una etapa difícil por cierto, pero que tendrá que pasar.

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