Edic. Impresa

OPINIÓN | Eduardo González Viaña: La casa de Francisca

El año pasado, en Trujillo de Extremadura conocí el palacio y la escultura de Francisca Pizarro que viviera largo tiempo en esa ciudad.
13-04-2022

Había visto el rostro y la casa de nuestra paisana, pero a ella no. El año pasado, en Trujillo de Extremadura conocí el palacio y la escultura de Francisca Pizarro que viviera largo tiempo en esa ciudad. Hay que recordar que, en julio de 1534 nació Francisca, hija del gobernador Francisco Pizarro y de la princesa Quispe Sisa Guaylas.

Al año siguiente, el gobernador dejó Jauja para fundar la capital a orillas del río Rímac. En esa Lima naciente, fue muy feliz la pequeña. Sin embargo, cuando contaba 4 años, sus padres se separaron. Don Francisco tomó por esposa a otra princesa llamada Cuxirimay Ocllo. La mala fortuna comenzó a perseguir a Francisca el 26 de junio de 1541, cuando los almagristas invadieron palacio y asesinaron a su padre.

Quizás te interese leer | Pedro Castillo: “Ante las circunstancias complejas, corresponde trabajar con unidad y bajo el diálogo”

La heredera de los incas y del primer gobernador tendría que pasar algunos años para conocer a otro Pizarro. Como sabemos, Hernando pretendía hacer del país un reino independiente y lo intentó a las buenas y a las malas. A las buenas, pidió permiso al papa Paulo III para poder casarse con su sobrina y legitimar una monarquía independiente. Pero ni la boda ni la coronación llegaron a efectuarse. El 9 de abril de 1548, el más joven de los Pizarro fue derrotado en Jaquijahuana.

A él y a Carvajal, su lugarteniente, les cortaron la cabeza. Ambos “trofeos” fueron llevados a Lima, y encerrados cada uno dentro de una jaula bajo prohibición de que fueran enterrados. A los 15 años, Francisca Pizarro se hallaba en la plenitud de su belleza. Sus ojos pardos, grandes y atormentados, y el rostro un poco alargado, la convertían en una clásica beldad de entonces. Sin embargo, la perseguía la muerte.

Viajó a España y se dirigió a Trujillo de Extremadura. Su tío Hernando, preso en el castillo de La Mota, le reclamó que fuera a verlo. Así lo hizo, y se casaron, pero el esposo murió poco después. A los 46 años, Francisca era la mujer más rica de España y estaba sola. Su residencia es la que conocí el año pasado. No obstante, tengo ahora una dirección para que podamos visitarla en Madrid. Es la calle.

Síguenos en redes sociales