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En plena hora punta

Colectiveros bloquean la Av. Arequipa en protesta contra el carril bidireccional del Corredor Azul

La puesta en marcha del carril bidireccional en la Av. Arequipa provocó el rechazo de sector informal de transporte, que se trasladó hasta el Centro Cívico, afectando la movilidad varios buses.
El carril del corredor fue bloqueado por manifestantes colectiveros. (Composición Exitosa)
24-08-2026

El plan piloto del carril bus bidireccional del Corredor Azul en la avenida Arequipa enfrenta su primera gran prueba: las protestas de colectiveros informales que rechazan la medida y bloquean la vía en plena hora punta.

La movilización, que comenzó en la propia Arequipa, se extendió hacia la avenida Garcilaso de la Vega (ex Wilson) y alcanzó el Centro Cívico cerca de las 7:00 p.m., generando un caos que impacta directamente en los miles de usuarios que dependen del servicio para llegar al Centro de Lima y al Rímac.

Pla piloto arranca con dificultad

La Autoridad de Transporte Urbano (ATU) había resaltado los beneficios del plan piloto iniciado el 22 de agosto: reducción de tiempos de viaje de hasta 15 a solo 5 minutos y duplicación de la velocidad comercial de los buses.

Sin embargo, la protesta de los colectiveros pone en evidencia la resistencia del transporte informal, que históricamente invade el carril exclusivo y dificulta la operación del Corredor Azul.

Buses del corredor no logran avanzar

Durante la tarde, los buses se vieron obligados a avanzar lentamente, acumulándose en fila detrás del resguardo policial que aseguraba su protección frentes a los manifestantes.

Los usuarios, que de por sí ya enfrentaban problemas en la frecuencia y regularidad del servicio, esta vez fueron testigos de cómo estas colapsaron ante la presencia de colectivos informales y bloqueos que impide que el sistema de transporte público cumpla con su objetivo de agilizar la movilidad.

La situación se tornó crítica al llegar la protesta al Centro Cívico, donde los buses apenas podían avanzar a paso de hombre. Se prevé que la movilización continúe hacia la avenida Tacna, lo que prolongaría el colapso en el acceso al Cercado de Lima por lo que se espera conocer si es que se evalúa la posibilidad de habilitar un plan alterno.

El contraste es claro: mientras el plan piloto busca devolver orden y eficiencia a una de las arterias más transitadas de la capital, el sector informal insiste en mantener liberado el carril para continuar con sus actividades.

El carril bidireccional del Corredor Azul se presenta como una apuesta por la movilidad ordenada en Lima, pero su éxito dependerá de la capacidad del Estado para enfrentar la informalidad y garantizar que los beneficios lleguen realmente a los usuarios.

Las protestas de hoy son un recordatorio de que la batalla por la movilidad urbana no solo se libra en los paraderos, sino también en las calles donde el transporte informal sigue imponiendo su presencia.