Economía
Aproximaciones

Nuevo orden económico y globalización

La modernización del aparato productivo ubicaría al Perú como una economía competitiva.
Nuevo orden económico y globalización. (Difusión)
03-12-2023

Los inicios del siglo XXI han sido testigos de acontecimientos que han modificado el orden de cosas en el contexto internacional y han influenciado tanto en la marcha del proceso de globalización como en la capacidad de reacción de los distintos países. El surgimiento de tendencias hacia un proteccionismo y unilateralismo han condicionado de manera negativa el proceso de apertura que mostraron las relaciones internacionales durante la segunda parte del siglo XX, definiendo lo que se denomina desglobalización. Con la distensión este-oeste, las naciones en desarrollo habían centrado sus programas en el aumento de la eficiencia, calidad y competitividad de sus capacidades productivas, al objeto de tener una mayor participación en un mercado ampliado e integrado.

Como resultado de este reacomodo, las potencias económicas tradicionales debieron competir con las llamadas economías emergentes en el acceso y participación en los mercados de bienes y servicios. La implementación de importantes reformas estructurales por parte de sus gobiernos permitió a las economías emergentes una mayor competitividad a escala global, orientando sus políticas hacia un aumento de su presencia y potencial por medio de proyectos de expansión económica y financiera en el mundo en desarrollo y aun en las naciones industrializadas. Es en este contexto que las economías emergentes, al margen de sus iniciativas individuales, conforman grupos alrededor de una concertación de políticas, así como procesos de integración orientados al fomento del comercio y la cooperación regional. Ambos escenarios fueron, en distinto grado, factores en la configuración del nuevo orden.

Dentro del primero cabría mencionarse al denominado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que cuenta con un esquema de coordinación política y económica. Sus recientes decisiones de carácter financiero y monetarias, de encauzar sus transacciones mediante el uso de fondos en otras monedas, ponen de manifiesto la importancia de sus políticas convergentes. Al respecto, en el marco de su V Cumbre, en el 2013, BRICS acordó la creación del "Nuevo Banco de Desarrollo" (NDB, por sus siglas en inglés), con sede en Shanghái, que ofrece financiamiento en condiciones más favorables y menos condicionantes que la banca internacional, incluidas las instituciones financieras, para la ejecución de proyectos de infraestructura y crecimiento sostenible en los países en desarrollo. De acuerdo con un estudio elaborado en el 2023 por la agencia Fitch Rating, el NDB cuenta con una metodología y efectividad programática que le permitirá concluir de manera satisfactoria su programa de trabajo de mediano plazo. En adición a sus 4 miembros titulares, han sido aceptados Bangladesh, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Uruguay. Además, Argentina, Etiopía y Arabia Saudita serán incorporados en enero del 2024.

Cabe también mencionar al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés), que tiene como objetivo financiar proyectos de infraestructura, erradicación de la pobreza, facilitar préstamos y cooperación técnica; y fomentar programas de mejoramiento en el nivel de vida de las poblaciones de los países en desarrollo. Fue creado en el 2015 en Beijing, China, y es considerada la segunda institución financiera regional más grande del mundo. Cuenta con más de 100 miembros. El Perú manifestó su interés en el 2017, aunque recién formalizó su ingreso en el 2021. Es una ventana importante de financiamiento.

La participación de los países en desarrollo en este nuevo orden económico exigió de sus gobiernos no solo la adopción de reformas estructurales dirigidas al mejoramiento de la capacidad productiva, en particular de las pequeñas y las medianas empresas, sino también favorecer su participación en la corriente de integración prevaleciente en el contexto global. A escala regional, se debe mencionar la Alianza del Pacífico, creada en el 2011 por iniciativa del Perú y conformada conjuntamente con Chile, Colombia y México. Cuenta con 63 Estados Observadores y un Estado Asociado, Singapur. La dinámica de su crecimiento la han convertido en la novena economía del mundo y en el grupo de integración más importante en América Latina. De igual forma, la Asociación Económica de Cooperación Regional (RCEP), que reúne a los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés), China, Corea, Japón, Australia y Nueva Zelandia. Es considerado el acuerdo comercial más grande a nivel mundial.

A nivel regional ampliado, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), compuesto por las 21 economías más dinámicas de la Cuenca del Pacífico. De América Latina solo Chile, México y Perú son miembros del APEC. Se trata de un esquema que contempla un diálogo político en la cumbre anual de sus líderes. Su funcionamiento ofrece la ventaja de facilitar la interacción entre sus partes. Las políticas nacionales de promoción de la cooperación técnica y los acuerdos de libre comercio a nivel bilateral y regional encuentran un espacio propicio para su negociación e implementación en el marco de las reuniones ministeriales del Foro. Cuenta con una cumbre empresarial que sirve de ventana de oportunidades y plataforma de proyección en la identificación de socios estratégicos. El Perú ocupará la Presidencia del Foro en el 2024 y será sede de su Cumbre Anual.

Asimismo, debe citarse la propuesta del presidente Joe Biden, de mayo del 2022, de creación del Foro Económico Indo-Pacífico (IPEF), que cubre en la práctica el vacío dejado luego del retiro de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) en el 2017. El TPP es hoy en día el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés), sin la participación de Estados Unidos.

La modernización del aparato productivo y administrativo del Perú, acorde con reformas estructurales pragmáticas, lo ubicaría como una economía competitiva, eficiente, inclusiva e interconectada. La construcción y entrada en funcionamiento del puerto de Chancay, la mayor facilidad portuaria y logística en el Pacífico Sur, facilitará su conectividad internacional y su inserción en el nuevo orden económico mundial.

Escrito por: Juan Carlos Capuñay, exembajador del Perú en Japón, China y Singapur.