Casi la mitad de peruanos trabaja 100% presencial, pero estudio revela que la mayoría prefiere flexibilidad
La presencialidad ya forma parte del día a día laboral en Perú. Sin embargo, ese escenario no está exento de tensiones. Más que una transición, lo que empieza a evidenciarse es una brecha entre cómo están operando las empresas y lo que realmente quiere el empleador.
Un modelo que no termina de encajar
De acuerdo con el estudio "IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral en Perú", elaborado por WeWork y Michael Page, el 67% de los trabajadores reconoce efectos positivos al asistir a la oficina, principalmente vinculados a la dinámica de equipo y la productividad.
Pero no todo es positivo: un 33% reporta impactos negativos, asociados a factores como el balance entre la vida personal y el trabajo o la falta de autonomía sobre su jornada. Esa tensión no solo se percibe en el día a día, sino también en cómo las empresas han configurado sus esquemas laborales.
"Hoy vemos una brecha clara entre lo que las empresas están implementando y lo que los trabajadores realmente esperan. En Perú, casi la mitad de los profesionales ya trabaja de forma 100% presencial, pero más de la mitad preferiría un modelo híbrido si pudiera elegir. Eso evidencia que todavía hay un desajuste que las organizaciones necesitan abordar de manera estratégica", indicó Claudio Hidalgo, vocero de WeWork.
Hoy, el 48% de los profesionales en Perú trabaja bajo un esquema completamente presencial, una cifra que creció de forma significativa frente al 16% registrado en 2023. En paralelo, el 54% señala que preferiría un modelo híbrido si tuviera la posibilidad de elegir.
La brecha es evidente. Mientras las empresas sostienen esquemas más estructurados, el talento sigue priorizando la flexibilidad como un factor clave en su bienestar y productividad.
Flexibilidad como factor decisivo
Más que un beneficio, la flexibilidad se ha convertido en un criterio decisivo al momento de aceptar o mantenerse en un empleo. El estudio revela que el 31% de los trabajadores no aceptaría una posición que no contemple algún grado de trabajo remoto, mientras que un 18% descarta por completo volver a un esquema 100% presencial.
Las diferencias también aparecen al mirar generaciones y género. Los Baby Boomers muestran una mayor inclinación hacia la presencialidad, mientras que Millennials y Generación Z son menos proclives a esquemas rígidos. A esto se suma que solo el 14% de mujeres e identidades diversas prefiere trabajar de forma totalmente presencial, frente al 30% en el caso de los hombres.
"La flexibilidad dejó de ser un beneficio adicional y pasó a ser un factor decisivo para el talento. Hoy las personas no solo evalúan el rol o el salario, sino también cómo ese trabajo se adapta a su vida. Las empresas que entiendan eso y ofrezcan esquemas más dinámicos van a tener una ventaja clara en atracción y retención", agregó Hidalgo.
En resumen, un reciente estudio reveló que los empleadores prefieren la flexibilidad en las empresas y no el 100 % de la presencialidad.