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Obra municipal en disputa

Vecinos de Surquillo se enfrentan a su alcaldesa por obra que comprometería áreas verdes

La remodelación de pistas por S/6 millones en Casa Huertas generó un tenso choque entre la alcaldesa Cintia Loayza y los residentes, quienes denuncian que el proyecto reducirá jardines y bermas.
Autoridad tuvo fuerte enfrentamiento por obra de vía pública. (Composición Exitosa)
04-08-2026

La mañana del 4 de agosto, el pueblo joven Casa Huertas, en Surquillo, se convirtió en escenario de un enfrentamiento entre vecinos y la alcaldesa Cintia Loayza. El motivo: la remodelación de pistas y veredas valorizada en S/6 millones, que según los residentes comprometería las áreas verdes del barrio.

La autoridad llegó acompañada de personal de Serenazgo, pero lejos de calmar los ánimos, la discusión se tornó más intensa y derivó en insultos, empujones y frases que rápidamente se viralizaron en redes sociales.

El altercado entre autoridad y vecinos

Las imágenes difundidas muestran a la alcaldesa rodeada por vecinos que le exigían explicaciones sobre la obra. En medio de los reclamos, Loayza se mostró con actitud desafiante ante los vecinos, quienes replicaron con insultos, lo que elevó aún más la tensión.

El gerente municipal, Armando Paniccia Donayre, también fue increpado y, según el registro audiovisual, reaccionó lanzando besos y guiños a los manifestantes, lo que generó indignación entre los presentes.

Reclamos vecinales

Los habitantes de Casa Huertas sostienen que el proyecto ampliará el espacio para tránsito vehicular a costa de jardines y bermas que ellos mismos han cuidado durante años. Aclaran que no se oponen a mejorar la infraestructura, pero cuestionan que la propuesta contemple reducir áreas verdes como solución a los problemas de accesibilidad.

Además, denuncian que el expediente técnico no fue socializado adecuadamente: tras conocerlo mediante un folleto con código QR, conformaron un equipo que formuló cerca de 30 observaciones, las cuales fueron remitidas a la municipalidad sin obtener respuesta.

La defensa de la alcaldesa

Cintia Loayza rechazó que la obra contemple eliminar áreas verdes o retirar árboles. Aseguró que el proyecto busca mejorar la transitabilidad y que el financiamiento tomó meses en concretarse.

La autoridad sostuvo que aún existe margen para realizar adecuaciones y atribuyó las protestas a intereses políticos, afirmando que algunos vecinos habrían sido amedrentados para oponerse al proyecto. Los residentes, sin embargo, descartaron cualquier motivación partidaria y cuestionaron que los trabajos se hagan a poco de terminar su periodo en la comuna.

El enfrentamiento en Surquillo refleja la tensión que puede generar la ejecución de obras públicas cuando no existe un proceso de socialización adecuado. Mientras la alcaldesa defiende el proyecto como una mejora urbana, los vecinos insisten en que se trata de una amenaza a los espacios verdes que han protegido por décadas.

Con la obra paralizada, el conflicto abre un debate sobre la necesidad de equilibrar la transitabilidad con la preservación ambiental y de garantizar que las decisiones municipales se construyan con participación ciudadana.