EE. UU.: paso de fauna más grande del mundo en California reconectará hábitats aislados por una gran autopista
La inauguración del mayor paso de fauna del mundo está programada para el 2 de diciembre de 2026 en California, Estados Unidos. Esta megaestructura, bautizada como Wallis Annenberg Wildlife Crossing, se construye sobre la autopista US-101 en el área de Los Ángeles con el objetivo de volver a conectar los ecosistemas separados por esta importante carretera.
El propósito de este corredor es permitir el libre tránsito de la fauna silvestre entre las montañas de Santa Mónica y los entornos naturales colindantes. Históricamente, la autopista ha funcionado como un obstáculo para especies como pumas, linces y coyotes. Estos depredadores requieren amplias zonas de territorio para desplazarse en busca de alimento, reproducirse con éxito y asegurar la supervivencia de sus poblaciones.
Puente evitará los peligros del tránsito a los animales
Este paso de fauna se cubrirá con tierra y flora autóctona para ser similar con el paisaje, diferenciándose así de los puentes tradicionales. Al recrear un entorno idéntico a su propio hábitat, las especies podrán cruzar de forma segura sin enfrentarse al peligroso tráfico vehicular de la autopista.
Además de proteger sus vidas, la obra combatirá de manera directa el aislamiento genético que sufren los pumas de la región. Al interconectar sus territorios divididos, se propiciará el intercambio reproductivo necesario para fortalecer y garantizar el futuro de sus poblaciones.
La autopista US-101 atraviesa una zona cercana a espacios naturales donde habitan diversas especies silvestres. Su presencia ha limitado el movimiento de los animales y ha aumentado los riesgos que enfrentan cuando intentan cruzarla.
Inversión para la ecología
Con un costo estimado de 114 millones de dólares, el viaducto se eleva sobre la concurrida autopista US-101 y abrirá oficialmente sus puertas el 2 de diciembre de 2026. El proyecto cobró fuerza gracias al emblemático puma P-22, cuya historia se dio a conocer en 2002 y evidenció la dura realidad de la fauna atrapada en zonas urbanas, impulsando la necesidad de crear corredores ecológicos seguros.
Por ello, la iniciativa fue concebida como una solución para recuperar la conectividad ecológica sin interrumpir la circulación vehicular. Además de ofrecer un paso seguro para la fauna, el proyecto busca convertirse en una referencia para futuras obras de infraestructura que permitan compatibilizar las carreteras con la conservación de la biodiversidad.