Estados Unidos advirtió a Irán ante posible plan de Israel para matar a sus negociadores
Funcionarios de Estados Unidos temieron que Israel estuviera evaluando asesinar a altos negociadores iraníes en medio de las conversaciones de paz desarrolladas esta primavera, lo que pudo haber puesto en riesgo un frágil proceso diplomático en Medio Oriente.
Según revelaron funcionarios y exfuncionarios estadounidenses, las preocupaciones se centraron en posibles ataques contra el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, y el presidente del parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, ambos figuras clave en las negociaciones con Washington.
Ante este escenario, Estados Unidos llegó incluso a advertir a Irán intermediarios, sobre la posibilidad de un atentado. El objetivo era evitar una escala mayor que pudiera hacer fracasar las conversaciones y reactivar los enfrentamientos en la región.
Temor a un colapso de negociaciones
De acuerdo con las fuentes, durante los primeros meses del conflicto, Israel contemplaba como parte de su estrategia eliminar a líderes iraníes de alto rango. Sin embargo, la situación cambió cuando en abril se intensificaron los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un alto al fuego.
Funcionarios estadounidenses consideraron que cualquier intento de asesinato en ese contexto habría tenido consecuencias graves. Un ataque de ese tipo habría echado por tierra las negociaciones, señalaron fuentes cercanas al proceso.
Incluso el expresidente Donald Trump evitó revelar públicamente la identidad de los interlocutores iraníes durante las conversaciones. "No quiero que los maten", dijo en su momento, evidenciando la preocupación existente dentro de su administración.
Las tensiones también reflejaron diferencias entre Washington y Tel Aviv. Mientras Estados Unidos apostaba por sostener el diálogo, el gobierno israelí mantenía una postura más agresiva frente a Irán.
Diferencia entre EE. UU. e Israel
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habría mostrado frustración por el avance de las negociaciones, mientras que desde Washington se temía que acciones militares unilaterales pudieran desestabilizar aún más la región.
En los primeros días del conflicto, Israel llevó a cabo ataques que eliminaron a varios altos líderes políticos y religiosos iraníes, lo que reforzó la preocupación estadounidense sobre una posible escalada.
Sin embargo, al no lograrse un cambio de régimen en Teherán, Estados Unidos optó por priorizar la vía diplomática. Actualmente, ambas partes mantienen un acuerdo de alto el fuego temporal de 60 días, aunque temas clave —como el futuro del programa nuclear iraní— siguen sin resolverse.
Analistas sostienen que este episodio evidencia un distanciamiento entre Estados Unidos e Israel respecto a cómo manejar el conflicto con Irán, así como una menor influencia de Washington sobre las decisiones estratégicas de su aliado.