Masacre en Colcabamba: Sobreviviente de masacre denuncia que militares lo obligaron a mentir sobre transporte de droga
Ricardo Acuña Quispe, sobreviviente de la interceptación armada en Tayacaja, denunció que los efectivos del Ejército lo forzaron a autoincriminarse. El joven aseguró que las fuerzas del orden crearon la narrativa del narcotráfico para encubrir la muerte de cinco personas en Huancavelica.
La emboscada y la denuncia de coacción
Según el testimonio brindado a través de Epicentro TV, el grupo de civiles retornaba de un partido de fútbol en otra comunidad, cuando fueron interceptados por sujetos encapuchados. El conductor intentó escapar pensando que eran delincuentes comunes, lo que provocó el ataque frontal de los militares contra la camioneta.
El sobreviviente relató que, tras entregarse a una patrulla para buscar protección, los uniformados lo apuntaron con fusiles para que admitiera llevar sustancias ilícitas. Según el Acula Quispe, los militares lo amenazaron de muerte indicándole que debía declarar falsamente haber transportado armas y cargamentos de droga.
"En ese momento fui amenazado, obligado para hablar esas cosas porque no han encontrado nada ni en el carro nada", declaró.
El joven aclaró que la confesión inicial fue una estrategia de los efectivos para justificar la matanza, ya que no encontraron nada en el registro vehicular. Según la víctima, la presión psicológica y el miedo a ser ejecutado lo llevaron a firmar actas con información completamente falsa.
Contradicciones con el acta oficial
La primera versión de Acuña indicaba que trabajaba como "mochilero" cargando 13 kilos de estupefacientes por un pago de S/1,300 . Esta versión detallaba una supuesta red con 50 hombres armados operando en las rutas del VRAEM antes de ser interceptados.
Sin embargo, con esta nueva declaración, Acuña desmiente tajantemente haber recibido dinero o pertenecer a una organización criminal dedicada al tráfico ilícito de drogas. Según su relato, el grupo solo estaba compuesto por sus primos y no habían personas armadas durante su trayecto.
"Me querían utilizar como sustento que yo llevaba droga... es completamente falso lo que dicen porque los militares quieren salirse con la suya", manifestó.
Actualmente, los ocho militares implicados enfrentan investigaciones bajo comparecencia restringida mientras se analizan las pruebas de balística y absorción atómica correspondientes. El caso sigue abierto para determinar si la supuesta confesión de transporte de droga fue realmente obtenida mediante tortura psicológica y amenazas militares.
El esclarecimiento de este caso en Huancavelica depende de las pruebas técnicas y el análisis del testimonio rectificado de Ricardo Acuña Quispe. La justicia busca determinar si hubo una intervención militar desproporcionada que terminó con la vida de personas inocentes bajo cargos de transporte de droga fabricados.