Sismo en Junín y El Niño: viviendas mal ubicadas aumentan el riesgo de desastre en Perú, advierte arquitecta
El reciente sismo de 5.0 grados en Junín y la proximidad del fenómeno de El Niño han reavivado la preocupación sobre la capacidad de las viviendas peruanas para resistir los embates de la naturaleza.
Más allá de las medidas que el gobierno pueda adoptar, especialistas advierten que el verdadero problema radica en la forma en que se construye en el país: en lugares inseguros y sin criterios técnicos, lo que multiplica la vulnerabilidad de la población.
La mirada de Gina Chambi
en diálogo con Exitosa, la arquitecta y especialista en gestión de riesgos de la UNMSM, Gina Chambi, subrayó que los desastres no deben entenderse como hechos exclusivamente naturales, sino como el resultado de la vulnerabilidad creada por el hombre. Según explicó, la ubicación inadecuada de las viviendas y la falta de cuidado en su construcción son factores que multiplican los riesgos.
"Los desastres no son naturales, son producto del hombre. El desastre se produce por vulnerabilidad: viviendas mal ubicadas, mal construidas, que no están con cuidado. Ese es el problema y por eso se producen los riesgos. Seguimos construyendo donde no deberíamos construir", afirmó.
Chambi recordó que en Lima, cada temporada de lluvias en la sierra provoca huaicos que afectan las cuencas de los ríos, como el Rímac. La acumulación de desechos y la falta de mantenimiento angostan los cauces, lo que facilita inundaciones y desbordes.
"Cuando viene todo el torrente del agua, se inunda y se producen los desbordes. Además de eso, la gente se ubica en los bordes y ya se sabe que no deben estar ahí", advirtió.
Coincidencia de especialistas
El ingeniero Luis Morán coincidió en el diagnóstico y expresó preocupación por la proliferación de viviendas en el este de Lima, levantadas cerca de los cauces de los ríos. Para él, existe una percepción equivocada en la población sobre los tiempos de la naturaleza.
"Si en una quebrada no ha pasado ningún huaico en diez años, se piensa que ya es un área disponible para ocupar y habitarla, y no es así. Pueden pasar veinte, treinta o cuarenta años, como pasó en Mirave, y venir un huaico importante para reclamar su espacio", señaló.
El caso de Mirave, en Tacna (2019), es un ejemplo claro de lo que advierte. Allí, un huaico arrasó con el centro poblado levantado en medio de una quebrada, dejando más de 2,000 damnificados y obligando a las autoridades a plantear la reubicación de toda la comunidad. Morán insistió en que lo urgente es implementar una política que impida seguir invadiendo las cuencas.
"En algunos distritos ya se han puesto serios en esto, pero hay otros que siguen siendo muy permisivos por cuestiones de cálculo político", agregó.
El sismo en Junín y la llegada de El Niño son recordatorios de que los fenómenos naturales no se convierten en desastres por sí mismos, sino por la vulnerabilidad creada por el hombre.
La construcción informal en zonas de riesgo, la falta de mantenimiento de cauces y la permisividad política son factores que transforman lluvias o movimientos telúricos en tragedias. El caso de Mirave es una lección clara: cuando se ignoran las advertencias de la naturaleza, el costo humano y material se vuelve inevitable.