Hijo de Nicolás Maduro descarta que haya elecciones en Venezuela pese a la ausencia prolongada de su padre
La crisis política en Venezuela dio un nuevo giro este martes, cuando Nicolás Maduro Guerra, hijo del depuesto presidente, descartó la convocatoria de elecciones presidenciales pese a la captura de su padre por fuerzas estadounidenses. Según declaró, no corresponde declarar la "falta temporal" del mandatario, paso necesario para activar el proceso electoral, porque lo que ocurre es una "ausencia forzosa".
El argumento resulta polémico: la figura de "ausencia forzosa" no existe en la Constitución venezolana, que establece claramente que ante la falta temporal del presidente, la vicepresidenta debe asumir el poder por un lapso de 90 días prorrogables, y en ese periodo deben convocarse elecciones.
Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), alineado con el chavismo, ya había emitido una sentencia el 3 de enero en la que otorgó el control del país a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, utilizando precisamente ese término inexistente en la ley.
Un discurso que refuerza el chavismo
"No está planteado elecciones", afirmó Maduro Guerra, insistiendo en que el TSJ no reconoce la captura de su padre y la califica como un "secuestro". Con ello, se refuerza la narrativa oficialista de que el chavismo mantiene el poder sin necesidad de someterse a un proceso electoral, pese a que la Constitución lo estipula.
La postura empieza a generar dudas sobre la legitimidad institucional en Venezuela: ¿puede un tribunal crear una figura jurídica inexistente para evitar elecciones? Para críticos, se trata de una maniobra que evidencia la concentración absoluta del poder en manos del chavismo y la falta de independencia de las instituciones.
El pedido de Petro
En paralelo, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, pidió a Estados Unidos que libere a Maduro y lo devuelva a Venezuela para que sea juzgado en su país. La solicitud, sin embargo, genera suspicacias: en un sistema donde el chavismo controla el aparato judicial, resulta difícil imaginar un proceso independiente contra el líder depuesto.
"Tienen que devolverlo y que lo juzgue un tribunal venezolano, no estadounidense", declaró en Bogotá.
El rechazo a convocar elecciones bajo la excusa de una "ausencia forzosa" y el pedido de Petro de que Maduro sea juzgado en Venezuela convergen en un mismo punto: la falta de garantías de imparcialidad. Ambos discursos refuerzan la idea de que el chavismo busca blindarse frente a cualquier escenario que implique pérdida de poder.
La declaración del hijo de Maduro de que no habrá elecciones en Venezuela, pese a lo que dicta la Constitución, confirma la estrategia chavista de sostenerse en el poder mediante figuras jurídicas inexistentes.
Ello sumado al pedido de Petro de que Maduro sea juzgado en su país, el panorama deja en evidencia que, en la práctica, las instituciones venezolanas operan bajo la lógica del control político, más que bajo el mandato de la ley.