Japonés fue despedido y encontró un curioso negocio: hoy gana 90 mil dólares al año por "no hacer nada"
Un japonés convirtió un despido en una forma de ganarse la vida. Shoji Morimoto fue criticado por su desempeño laboral, entonces, comenzó en 2018 a ofrecer su compañía a desconocidos sin asumir tareas específicas. Ocho años después, su servicio supera cuatro mil sesiones y genera grandes ingresos anuales.
Cómo comenzó el servicio de Shoji Morimoto
Esta caso volvió a llamar la atención internacional por las cifras alcanzadas por Morimoto, de 41 años. El japonés acumula más de cuatro mil sesiones y supera los 400.000 seguidores en X. Su "trabajo" consiste en acompañar personas en actividades cotidianas, sin que intervenga en ellas.
La historia empezó después de que su jefe señalara que su presencia aportaba poco en la oficina. Tras quedar desempleado, Morimoto publicó en X una propuesta sencilla: ofrecerse como una persona que no hace nada. Este anuncio recibió solicitudes y se convirtió en una actividad.
El japonés comenzó cobrando 10.000 yenes por sesión, además de cubrir los gastos de transporte, comida y bebida durante el servicio. Con el tiempo, el precio de sus encuentros llegó a ubicarse entre 10.000 y 30.000 yenes, según la duración y condiciones que establecía por cada servicio.
Las solicitudes que recibe son variadas, pero mantienen una característica común: el cliente busca compañía. Morimoto puede acompañar a una persona mientras come, trabaja, camina o realiza un trámite. Ha participado en viajes en tren y encuentros donde su presencia era el único servicio solicitado.
Morimoto no asume cualquier pedido. Su actividad está centrado en permanecer junto al cliente y responder de manera sencilla cuando corresponde. Entre las experiencias conocidas figura un recorrido de 17 horas en tren y el caso de una persona que contrató sus servicios 270 veces.
Cuánto dinero genera y cómo trabaja actualmente
Morimoto genera ingresos cercanos a 90.000 dólares anuales mediante este servicio. Asimismo, se muestra como las sesiones duran entre dos y tres horas y actualmente cobra entre 10.000 y 30.000 yenes. Su actividad se coordina mediante sus redes sociales, principalmente en Tokio, Japón.
El modelo cambió con los años y utiliza un sistema de tarifa voluntaria. Los clientes pueden decidir cuánto pagar por el encuentro, mientras los gastos de transporte y otros consumos se consideran aparte cuando corresponde. El servicio continúa funcionando principalmente en Tokio y sus alrededores.
Esta actividad llegó a clientes recurrentes y visitantes de otros países. Además de acompañar comidas, caminatas o trámites, Morimoto ha aceptado pedidos relacionados con desplazamientos y actividades cotidianas. Su trabajo mantiene una condición central: permanecer presente sin asumir tareas adicionales durante cada encuentro en Tokio.