Valle Sagrado bajo presión por avance de construcciones en Cusco
El Valle Sagrado de los Incas, en Cusco, enfrenta una creciente presión por la expansión de construcciones de concreto y ladrillo sobre espacios agrícolas y sectores cercanos a zonas de valor arqueológico. El territorio, reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación, alberga comunidades, áreas de cultivo y cientos de vestigios prehispánicos y coloniales.
Construcciones avanzan en Ollantaytambo
La situación se observa especialmente en Ollantaytambo, localidad ubicada en la ruta hacia Machu Picchu. Se percibe la presencia de nuevas edificaciones junto a viviendas tradicionales, muros de piedra y espacios que conservan elementos de su arquitectura histórica.
El presidente del Frente de Defensa de Ollantaytambo, Andrés Fabián Bravo Pinedo, cuestionó el avance de la urbanización y denunció afectaciones al paisaje y al patrimonio. Sus declaraciones forman parte de los testimonios recogidos por la publicación francesa.
Urubamba enfrenta presión inmobiliaria
La problemática también alcanza a Urubamba, considerado uno de los principales centros urbanos del Valle Sagrado. El reportaje señala que el aumento del valor de los terrenos ha generado mayores incentivos para transformar parcelas agrícolas en espacios destinados a nuevas edificaciones.
Además, se señala que un proyecto de desarrollo urbano para Urubamba contempla cambios de zonificación que permitirían edificaciones de entre 3 y 7 niveles en determinadas zonas.
Fiscalización enfrenta dificultades
La expansión urbana también plantea desafíos para las autoridades encargadas de proteger el patrimonio. Según testimonios recogidos por Le Monde, trabajadores del Ministerio de Cultura señalaron limitaciones de personal y acumulación de denuncias, lo que dificultaría atender oportunamente los casos reportados.
A ello se suma el incremento del precio de los terrenos. El reportaje señala que el metro cuadrado, que hace tres décadas costaba poco más de cinco dólares, puede alcanzar actualmente hasta 300 dólares, aumentando la presión sobre las parcelas agrícolas.
La situación ha abierto un debate sobre cómo compatibilizar el crecimiento urbano, las necesidades de los habitantes y la actividad económica con la conservación del patrimonio arqueológico y las áreas agrícolas del Valle Sagrado. La protección de estos espacios continúa siendo uno de los principales desafíos para las autoridades de Cusco.