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Seguridad para menores

Grooming en internet: estas señales pueden alertar a padres sobre una posible captación

El grooming puede comenzar en videojuegos, chats y comunidades virtuales con conversaciones aparentemente normales. Conoce cómo identificar señales de alerta y qué medidas pueden ayudar a prevenirlo.
Ciberdelincuentes Composición Exitosa
24-08-2026

El grooming es el proceso mediante el cual un adulto establece deliberadamente una relación con un niño o adolescente, en ocasiones ocultando su verdadera identidad o edad, con el objetivo de ganarse su confianza antes de explotarlo o abusar de él. Internet facilita este tipo de contacto porque permite que una persona pueda comunicarse con numerosos menores desde cualquier lugar y dificulta que los adultos responsables detecten de inmediato lo que ocurre.

De acuerdo con ESET, los agresores están adaptando sus métodos a los nuevos espacios digitales donde interactúan los menores. Esto incluye videojuegos multijugador, aplicaciones de mensajería, transmisiones en vivo, servidores comunitarios y plataformas creadas alrededor de intereses específicos. Por ello, la prevención no debe concentrarse únicamente en las redes sociales tradicionales.

¿Cómo identificar las señales de alerta?

Una de las principales dificultades para detectar el grooming es que el acercamiento suele desarrollarse de manera gradual. Según ESET, el agresor puede comenzar mostrando un interés aparentemente genuino por los pasatiempos, videojuegos favoritos o situaciones cotidianas del menor. Posteriormente, puede ofrecer apoyo emocional, cumplidos y validación para generar rápidamente un vínculo afectivo.

Otra señal que debe llamar la atención es el intento de trasladar la conversación desde espacios públicos o grupales hacia mensajes privados o aplicaciones de mensajería. El establecimiento de secretos también constituye una alerta: el adulto puede pedir al menor que no cuente sobre esa relación a sus padres, profesores o amigos.

A medida que el vínculo se fortalece, pueden aparecer conversaciones cada vez más personales o íntimas. Si el menor intenta alejarse, el agresor podría recurrir a la culpa, presión emocional, coerción o amenazas para mantener el contacto. La presencia de varias de estas señales no significa automáticamente que exista grooming, pero sí puede justificar una conversación cuidadosa con el menor.

La incorporación de herramientas tecnológicas, incluida la inteligencia artificial, también puede facilitar la creación de identidades falsas más convincentes y perfiles adaptados a los gustos o lenguaje de las posibles víctimas. Sin embargo, ESET remarca que la estrategia psicológica central permanece prácticamente igual: aprovechar necesidades naturales como la amistad, la atención, la comprensión y el sentido de pertenencia.

¿Qué pueden hacer los padres y cuidadores?

La prevención comienza con una comunicación abierta y permanente. Los controles parentales y las reglas sobre el uso de dispositivos pueden ser herramientas útiles, pero no deberían reemplazar la confianza entre padres y menores. Es importante que niños y adolescentes sepan que pueden contar si alguien en Internet los incomoda, les pide mantener secretos o intenta presionarlos, sin temor a ser juzgados o castigados.

También resulta fundamental enseñar hábitos digitales saludables. Esto incluye explicar la importancia de proteger la información personal, evitar compartir datos sensibles y revisar las configuraciones de privacidad de las cuentas. 

Del mismo modo, los adultos pueden familiarizarse con los videojuegos, aplicaciones y comunidades virtuales que utilizan sus hijos para comprender mejor sus dinámicas y posibles riesgos.

La recomendación no consiste en prohibir toda interacción en Internet ni asumir que cualquier amistad digital representa una amenaza. El objetivo es acompañar de manera activa y consciente, ayudando a los menores a desarrollar criterios para reconocer comportamientos sospechosos y pedir ayuda cuando algo los haga sentir incómodos.

Crear un entorno donde niños y adolescentes sepan que pueden hablar sin miedo puede convertirse en una de las principales herramientas para detectar y frenar a tiempo una situación de riesgo.