Reunir a cabecillas en Challapalca genera el riesgo de crear nuevas organizaciones criminales, advierte Pérez Tello
En medio de la controversia generada por las medidas de mano dura adoptadas por el Ejecutivo, las cuales incluyeron el reciente traslado de reos de alta peligrosidad al penal de Challapalca tras la trágica reyerta en Trujillo, diversas voces del ámbito legal y político han comenzado a cuestionar los efectos a largo plazo de esta estrategia.
En diálogo con Exitosa, la exministra de Justicia y Derechos Humanos, Marisol Pérez Tello, expresó su rotunda disconformidad con el hacinamiento de líderes criminales en una sola cárcel de altísima seguridad.
Para la ex titular del sector, juntar a los cabecillas de distintas organizaciones delictivas en un recinto con limitaciones geográficas y de infraestructura como Challapalca no constituye una solución definitiva, sino un riesgo mayúsculo para la seguridad del país.
"Nos da mayores riesgos; para mí, el mayor está en juntar a los cabecillas y, además, que sigan usando como referencia a Challapalca que no es el mejor ejemplo", advirtió enfáticamente.
El fantasma de las mega bandas carcelarias en Sudamérica
Pérez Tello alertó que descuidar la separación y el aislamiento estratégico de estos internos abre la puerta para que repliquen las estructuras jerárquicas que dieron origen a las mafias más peligrosas del continente.
Según indicó, el Estado peruano corre el riesgo de imitar experiencias fallidas de naciones vecinas donde las prisiones se convirtieron en el epicentro de operaciones transnacionales.
"Se puede repetir lo que pasó en Brasil, Ecuador, México y Venezuela. En Brasil nace el TCP, en un penal, se reúnen, repiten las estructuras jerárquicas y a partir de ahí copia esas prácticas el Comando Vermelho. En Venezuela el penal de Tocorón es donde nace el Tren de Aragua y luego se exporta a toda Sudamérica", aseveró.
Cochamarca como alternativa frente a las limitaciones de Challapalca
Ante este escenario, la exministra propuso redirigir la política penitenciaria hacia recintos que cuenten con mejores condiciones técnicas y espaciales para albergar a internos de máxima peligrosidad de quienes ya no se espera un proceso de reinserción social. En lugar de insistir en Challapalca, sugirió priorizar el establecimiento carcelario de Cochamarca.
"El mejor ejemplo es Cochamarca, que no tiene hacinamiento, tiene la misma geografía, es más seguro y tiene cinco veces más capacidad que Challapalca", resaltó Pérez Tello. Bajo esa premisa, remarcó la necesidad imperativa de mantener una clasificación estricta: "Lo que hay que hacer es ubicar a los presos más peligrosos y no juntarlos para que no se pongan de acuerdo y destruyan el país".
Las declaraciones de la exministra suman un profundo análisis técnico al debate sobre el control penitenciario en el país, evidenciando que las acciones de fuerza del Ejecutivo deben ir acompañadas de una planeación logística para evitar que las cárceles se transformen en incubadoras de nuevas mafias.