Con un Hat-Trick: Lionel Messi se convierte en el máximo goleador de Mundiales junto a Miroslav Klose
La noche en Nueva Jersey se convirtió en un escenario de epopeya futbolística. Argentina enfrentaba a Argelia en un duelo que, en principio, parecía de trámite, pero que terminó siendo el telón perfecto para que Lionel Messi escribiera una página más en la historia de los Mundiales.
Hat-Trick histórico
Con tres goles, el capitán albiceleste alcanzó los 16 tantos mundialistas, igualando la marca que el alemán Miroslav Klose había dejado en Brasil 2014 y que desde entonces parecía inalcanzable.
El primer golpe llegó temprano, cuando Messi recibió un balón en el borde del área y, con esa zurda que tantas veces ha definido partidos, colocó la pelota lejos del alcance del arquero argelino.
El estadio estalló, consciente de que cada gol del argentino lo acercaba a la cima. El segundo tanto fue una muestra de precisión quirúrgica: tiro al arco por parte de Mac Allister, despejado por el guardameta argelí, pero con el balón escapando al medio a los pies del astro quien, con serenidad, definió para ampliar la ventaja.
El tercero, quizás el más simbólico, nació de un pase al centro del área, que se incrustó en el ángulo, un gol que parecía escrito para sellar su nombre junto al de Klose en la historia. Messi estuvo cerca de un cuarto gol que lo habría convertido en el único dueño del récord, pero la sustitución llegó antes de que pudiera intentarlo de nuevo.
Récord se romperá sí o sí
No obstante, el triplete fue suficiente para que el mundo hablara de él como el nuevo cohabitante de la cima. El alemán, entrevistado días atrás, había declarado que esperaba que su récord fuera superado en este torneo.
"Espero que mi récord baje en este Mundial", dijo con humildad, consciente de que los récords existen para ser batidos y que su legado se engrandece cuando otros lo alcanzan.
Empieza la carrera con Mbappé
La historia, sin embargo, no termina aquí. En paralelo, Kylian Mbappé ya suma 14 goles y está a solo dos de igualar a Messi y Klose. El francés, que también brilló en el debut frente a Senegal, se perfila como el gran rival en esta carrera.
Lo que parecía un récord lejano ahora se convierte en una disputa apasionante entre dos generaciones: el argentino que desafía al tiempo y el joven francés que busca escribir su propia leyenda.
El Mundial 2026, más allá de los resultados, quedará marcado por esta pugna. Messi ha alcanzado la cima, Klose celebra que su marca inspire a otros, y Mbappé acecha con la voracidad de quien sabe que la historia está a su alcance. El fútbol, una vez más, nos recuerda que los récords no son muros, sino puertas hacia nuevas gestas.