Hinchas atacan buses de Real Madrid y Barcelona en su llegada al Camp Nou
El esperado Clásico entre Real Madrid y Barcelona comenzó marcado por la violencia. En la llegada de los equipos al Camp Nou, grupos de hinchas, principalemte del Barcelona, lanzaron piedras, botellas y bengalas contra los autobuses, rompiendo una luna lateral del bus del Real Madrid y causando daños también en el vehículo del Barça.
Aunque no se reportaron heridos, el incidente refleja la fragilidad de la seguridad en partidos de alta rivalidad, y más aún, para casi defnir al campeón de España.
Una llegada escandalosa
La policía desplegó un operativo especial para garantizar el ingreso de los equipos, pero no logró contener a los grupos radicales que se aglomeraron en las inmediaciones del estadio.
El humo de las bengalas generó confusión y algunos aficionados incluso atacaron el bus de su propio equipo, creyendo que se trataba del rival. La imagen de la luna rota en el bus del Madrid se convirtió en símbolo de la tensión que rodea este encuentro decisivo.
Alusión a polémicas internas
En medio de los disturbios, algunos hinchas del Barcelona portaban carteles alusivos a las polémicas internas del Real Madrid, recordando las supuestas peleas en el vestuario entre jugadores como Valverde y Tchouaméni. Este gesto buscó aprovechar las tensiones ya conocidas dentro del club, añadiendo un componente de burla y presión psicológica en la previa del partido.
El encuentro corresponde a la jornada 35 de LaLiga EA Sports y puede definir el título. Barcelona necesita solo un empate para proclamarse campeón frente a su máximo rival, mientras que el Real Madrid llega obligado a ganar para mantener opciones, lo que resultará difícil siendo que, al cierre de esta edición, Barcelona tiene la ventaja absoluta tras un contundente 2-0 en el primer tiempo.
Este no es el primer episodio violento en el Camp Nou. En partidos recientes, equipos como el Atlético de Madrid también sufrieron ataques a sus autobuses en Copa y Champions. La reiteración de estos hechos evidencia la dificultad de controlar a los grupos radicales y plantea dudas sobre la eficacia de los operativos de seguridad.
El ataque de hoy refleja cómo la violencia puede empañar la fiesta del fútbol. La previa quedó marcada por la tensión y los disturbios. Barcelona llega con la posibilidad de coronarse campeón incluso con un empate, mientras que el Madrid afronta el reto de superar tanto la presión deportiva como las polémicas internas que sus propios rivales no dudaron en recordar en las calles.