Polémica en la FIFA: Infantino se escuda de la roja anulada para Balogun tras llamada de Donald Trump
La anulación de la tarjeta roja a Folarin Balogun en el Mundial 2026 sigue generando controversia. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, emitió un comunicado en el que aseguró que la decisión fue tomada por el Comité Disciplinario independiente y que su papel se limita a respetar la autonomía de los órganos judiciales de la institución.
Infantino reconoció que conversó con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para explicarle el procedimiento, pero insistió en que las decisiones disciplinarias no dependen de él.
Defiende procedimiento
Infantino se amparó en el Código Disciplinario de la FIFA, que permite suspender total o parcialmente la aplicación de una sanción y someter al jugador a un periodo de prueba de entre uno y cuatro años.
Según el reglamento, si el sancionado reincide en una falta de similar gravedad, la suspensión se revoca y la sanción se ejecuta. Este artículo fue la base legal para levantar la suspensión automática que la tarjeta roja imponía a Balogun.
Asimismo, aseguró que regularme recibe llamadas de otras altas figuras políticas y que a Trump le explicó que el caso de su jugador estaba en manos de los órganos judiciales, señalando incluso que las opiniones que él u otros directivos sobre estas resoluciones resultaban "irrelevantes".
Una contradicción en el propio reglamento
La disyuntiva, sin embargo, recae en que el propio reglamento también establece, en el artículo 32 sobre independencia e imparcialidad, que los miembros de los órganos judiciales de la FIFA no pueden decidir en asuntos donde existan dudas legítimas sobre su imparcialidad o conflictos de interés.
La revelación de que Trump llamó directamente a Infantino para "aclarar" la sanción, sumada a la admisión del mandatario de que "no sabía" que una tarjeta roja implica suspensión automática, pone en entredicho la credibilidad del proceso. La intervención política contradice el principio de autonomía y abre la puerta a interpretaciones sobre favoritismo.
Juristas deportivos, la propia UEFA y el equipo legal de Bélgica —rival de Estados Unidos en el grupo— han cuestionado la decisión, señalando que vulnera la igualdad de condiciones y afecta la transparencia del campeonato.
Cercanías y premio inventados
La cercanía entre Trump e Infantino, recordada incluso por episodios como la creación de un "premio alternativo de la Paz" tras la frustrada candidatura de Trump al Nobel, refuerza la percepción de que las decisiones disciplinarias pueden estar sujetas a presiones externas.
El comunicado de Infantino intenta blindar la independencia de los órganos disciplinarios, pero la realidad es que la anulación de la sanción a Balogun se produjo inmediatamente después de una llamada presidencial.
La contradicción entre lo que dice el reglamento y lo que ocurrió en la práctica deja a la FIFA en una posición incómoda: defender la imparcialidad mientras se multiplican las sospechas de injerencia política. El caso Balogun se convierte así en un símbolo de cómo la credibilidad del torneo puede verse erosionada cuando las reglas universales del juego parecen ceder ante presiones externas.