Discriminación en París: empleadas de la Torre Eiffel van a la huelga tras ser apartadas durante visita de un grupo hindú
Una severa controversia sobre igualdad de género y discriminación laboral sacudió a uno de los símbolos más emblemáticos del mundo. La emblemática Torre Eiffel tuvo que paralizar totalmente sus operaciones y cerrar sus puertas al público debido a una huelga intempestiva convocada por sus trabajadores.
La medida de fuerza surgió como protesta directa ante las insólitas restricciones impuestas a las empleadas del recinto durante la visita privada de una delegación del movimiento espiritual hindú Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan Sanstha (BAPS), evento que derivó en la indignación del personal y una posterior investigación oficial.
Empleadas fueron apartadas a pedido de los visitantes
Según denunció públicamente el sindicato CGT, la administración del monumento aceptó y ejecutó instrucciones especiales para aislar al personal femenino durante el recorrido.
La organización sindical detalló que a varias trabajadoras se les ordenó abandonar de forma intempestiva sus puestos operativos habituales para permanecer confinadas en dependencias secundarias, siendo incluso reemplazadas exclusivamente por varones.
Asimismo, se prohibió categóricamente a todo el personal femenino transitar o cruzar por las áreas por donde circulaba la comitiva religiosa. Desde la CGT calificaron la disposición de "grave y profundamente contraria a los valores de igualdad y no discriminación" que rigen en el país.
Disculpas institucionales y apertura de investigación gubernamental
Ante el revuelo mediático y la paralización del monumento, la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE) admitió que la comitiva religiosa había solicitado limitar al máximo la interacción con mujeres. La entidad reconoció abiertamente que dichas exigencias jamás debieron haber sido aceptadas por la jefatura operativa.
Por su parte, la dirigencia de BAPS emitió un comunicado expresando sus disculpas a quien se hubiera sentido incómodo, asegurando que su intención no fue denegar accesos sino realizar un recorrido temprano para evitar molestias. La visita coincidió con la consagración de su nuevo templo en Bussy-Saint-Georges, el más grande de Europa continental.
Las reacciones políticas en la capital francesa no se hicieron esperar. Emmanuel Grégoire, alto funcionario del gobierno municipal de París, tildó el episodio de "inaceptable" y garantizó una exhaustiva indagatoria para deslindar responsabilidades administrativas.
Este desafortunado incidente pone sobre la mesa el complejo equilibrio entre la hospitalidad hacia delegaciones internacionales y la defensa irrestricta de las conquistas de equidad de género.
El cierre temporal de la Torre Eiffel dejó en evidencia que los derechos de las trabajadoras constituyen una línea roja infranqueable en la gestión cultural parisina, reafirmando que ninguna consideración o exigencia de carácter dogmático religioso puede situarse por encima de la legislación laboral ni del principio fundamental de no discriminación en el espacio público.