Donald Trump busca restringir ciudadanía a hijos de turistas y diplomáticos que nazcan en Estados Unidos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a la carga contra la ciudadanía por nacimiento al firmar este 6 de agosto dos órdenes ejecutivas (decretos) que ahora buscan restringir el acceso automático a la nacionalidad estadounidense en casos puntuales.
La medida llega apenas semanas después de que la Corte Suprema invalidara su primer intento de negar la ciudadanía a hijos de inmigrantes irregulares y turistas, reafirmando la vigencia de la Decimocuarta Enmienda.
El nuevo alcance de las órdenes
A diferencia de su propuesta inicial, que pretendía afectar a más de 250,000 niños al año, las nuevas disposiciones se centran en excepciones históricas y situaciones específicas. Según información de la Casa Blanca, y difundida por medios internacionales, la ciudadanía ya no aplicará para:
- Hijos de funcionarios diplomáticos extranjeros.
- Hijos de personas vinculadas a organizaciones terroristas internacionales.
- Hijos de mujeres que ingresen con fines de "turismo de maternidad", es decir, viajar embarazadas para dar a luz en EE. UU.
- Hijos nacidos en territorios no incorporados, como Puerto Rico.
El asesor presidencial Stephen Miller sostuvo que la medida busca "garantizar que un gran número de personas que equivocadamente estarían obteniendo la ciudadanía por nacimiento ya no sean elegibles".
Antecedentes y controversia
En junio, la Corte Suprema había bloqueado la primera orden ejecutiva de Trump, señalando que los niños nacidos en suelo estadounidense, incluso de padres presentes de manera ilegal o temporal, están sujetos a la jurisdicción del país y, por tanto, son ciudadanos. El fallo fue considerado un golpe a la política migratoria del mandatario, que desde su campaña prometió limitar este derecho.
El fenómeno del "turismo de parto" ha sido uno de los argumentos más repetidos por Trump. Aunque organizaciones civiles lo consideran marginal, el Centro de Estudios de Inmigración estimó que entre 20,000 y 25,000 mujeres viajaron con este fin en 2016-2017. Críticos señalan que la nueva orden ejecutiva sigue siendo de dudosa legalidad y que podría volver a ser impugnada en tribunales.
Con estas nuevas disposiciones, Trump intenta sortear el fallo del Supremo y mantener viva una de sus banderas políticas más polémicas: limitar la ciudadanía por nacimiento.
Aunque el alcance es ahora más reducido y se centra en casos específicos como diplomáticos o turistas de maternidad, expertos advierten que la medida podría abrir un nuevo frente de litigios y tensiones constitucionales. La discusión sobre la ciudadanía automática, uno de los pilares del sistema estadounidense, vuelve así al centro del debate político y jurídico.