ONU condena que se transmita en vivo una pena por fusilamiento aprobada por Donald Trump
El panorama internacional de los derechos humanos ha encendido las alarmas tras el anuncio del Departamento de Defensa de Estados Unidos de transmitir en directo la ejecución de Nidal Malik Hasan, fijada para el 3 de diciembre.
Frente a esta decisión, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció este viernes de forma categórica la medida, calificándola formalmente como una forma de "tortura" y una grave violación a los estándares internacionales de protección de la vida.
El peso histórico y el perfil del condenado
Nidal Malik Hasan, un psiquiatra militar musulmán de origen palestino, fue condenado a muerte en 2013 tras perpetrar el sangriento atentado del 5 de noviembre de 2009 en un centro médico de la base militar de Fort Hood, en Texas.
Considerado un lobo solitario vinculado al grupo yihadista Al Qaeda, Hasan abrió fuego con el objetivo de impedir que los soldados participaran en los conflictos de Afganistán e Irak, arrebatándole la vida a 13 personas —entre ellas 12 militares— y dejando a decenas de heridos, además de quedar él mismo discapacitado tras recibir un disparo en la columna.
La postura desafiante del Pentágono
La controversia escaló luego de que un responsable del Pentágono y el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, confirmara a BBC los planes de convertir la sentencia en un evento público.
Esta ejecución marcará un hito histórico al ser la primera aplicada por las Fuerzas Armadas estadounidenses desde 1961 y la primera llevada a cabo por un pelotón de fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial —concretamente desde el caso de Eddie Slovik en 1945—.
"Será ejecutado por un pelotón de fusilamiento de soldados, como debe ser, y nos aseguraremos de que la gente pueda presenciarlo, que sea público", aseveró Hegseth a través de un video difundido en redes sociales.
Argumentos jurídicos y violaciones al derecho internacional
Desde la perspectiva de la oficina de la ONU, la retransmisión en directo equivale estrictamente a una ejecución pública, una práctica catalogada de manera internacional como un trato cruel, inhumano y degradante.
El organismo recordó que el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos prohíbe de forma absoluta la tortura y las ejecuciones públicas, advirtiendo que consumar este acto bajo estas características convertirá la ejecución en una acción arbitraria y violatoria del derecho fundamental a la vida.
Mientras el gobierno de Estados Unidos avanza con los preparativos para llevar a cabo un histórico y televisado fusilamiento, la advertencia sobre la vulneración de tratados internacionales de derechos humanos anticipa una fuerte presión global en los meses previos al cumplimiento de la sentencia.