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Primer encuentro

Papa León XIV brinda su primer discurso en Uruguay: "He aceptado con alegría la invitación"

Tras su histórico arribo a Montevideo a casi cuatro décadas de la última visita papal, León XIV se dirige a los fieles y autoridades en la Plaza Independencia tras emotiva bienvenida institucional.
El santo padre se dirigió a la población recordando a su antecesor. (Fuente: Difusión)
06-11-2026

El papa León XIV pisó suelo uruguayo este viernes en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, marcando un hito al convertirse en el tercer pontífice en visitar el país tras 38 años de ausencia desde la histórica llegada de Juan Pablo II en 1988.

Tras su aterrizaje, el líder de la Iglesia Católica emprendió una masiva caravana por la rambla de Montevideo, un recorrido que incluyó momentos de color como la breve detención del papamóvil para recuperar su solideo tras una fuerte ráfaga de viento, hasta arribar al centro de la capital para el esperado acto central.

Presidente da la bienvenida al santo padre

En la Plaza Independencia, ante miles de fieles, el cuerpo diplomático y más de 250 artistas del Sodre, la ceremonia oficial comenzó con las palabras del presidente de la República, Yamandú Orsi, quien recibió al pontífice con un mensaje de hermandad y destacando la estabilidad de la región.

"Bienvenido a América Latina. Bienvenido a esta patria grande que lo espera y lo recibe con los brazos y el corazón abiertos. Bienvenido, querido amigo, al Uruguay", expresó el mandatario durante su discurso oficial.

Asimismo, el jefe de Estado enfatizó el clima de convivencia democrática y pacífica que distingue a la nación, un contexto que el pontífice destacaría también minutos después durante su discurso.

La recepción institucional reunió también a destacadas figuras de la política nacional, como los expresidentes Luis Alberto Lacalle Herrera, Luis Lacalle Pou y Julio María Sanguinetti, reflejando un gesto de unidad transversal en el país más laico de la región.

El recuerdo de Francisco

En su discurso, el Santo Padre rememoró los cuarenta años de democracia ininterrumpida que celebra el país, subrayando que la autoridad pública encuentra su razón de ser en el servicio al bien común dentro del orden jurídico.

En esa línea, evocó las enseñanzas de su predecesor, el Papa Francisco, al recordar que "la noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras", destacando asimismo los notables avances de Uruguay en materia de energías renovables y la necesidad de administrar responsablemente los recursos naturales sin comprometer el porvenir.

Defensa de la vida por nacer y el rol central de la familia

El centró su atención en la protección de la vida humana desde sus etapas iniciales. Afirmó con firmeza que su "dependencia absoluta no disminuye su dignidad ni la protección que merece", subrayando la salvaguarda de quien va a nacer requiere del compromiso conjunto de los padres y las condiciones sociales adecuadas.

Salud mental, fragilidad y una dolorosa realidad

Uno de los pasajes más sensibles y profundos del mensaje abordó la vulnerabilidad humana y las pruebas invisibles que soportan las personas en su cotidianidad. El pontífice advirtió sobre la soledad y la angustia profunda que derivan luego en casos de autolesiones o, en el peor de los casos, en suicidios.

"Ante la dolorosa realidad del suicidio, la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables. Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia".

Este primer discurso dejó un mensaje constructivo que dialoga estrechamente con la identidad democrática y social de los uruguayos, sentando bases firmes de solidaridad, respeto a la vida y cohesión comunitaria para el desarrollo de esta histórica visita apostólica.