Un gato CLAVE en Reino Unido: Larry, el felino LONGEVO que ha despedido a más de un primer ministro en Downing Street
El Reino Unido atraviesa otra transición política tras la renuncia del primer ministro Keir Starmer, quien anunció que dejará el cargo en septiembre luego de perder respaldo dentro de su propio partido.
En medio de la incertidumbre, un personaje sigue inmutable en su puesto en Downing Street : Larry, el gato oficial del gabinete, que desde 2011 ocupa el cargo de "ratonero jefe" y se ha convertido en una institución nacional.
Starmer renuncia a su cargo
Starmer, elegido en 2024 tras 14 años de gobiernos conservadores, comunicó su decisión con "buena gracia" luego de que su partido le retirara apoyo tras los malos resultados en elecciones locales.
Explicó que permanecerá en funciones hasta que se elija a su sucesor, proceso que abrirá el 9 de julio y que debería culminar en septiembre. El favorito para reemplazarlo es Andy Burnham, exalcalde de Manchester, quien ya confirmó que se presentará en la contienda interna.
Larry, el funcionario permanente
Mientras los primeros ministros se suceden —David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y Keir Starmer—, Larry ha permanecido en su puesto.
Fue adoptado en 2011 por Cameron y desde entonces ha visto pasar dos reyes y seis jefes de gobierno. Con 19 años de edad y 15 en activo, su figura se ha vuelto icónica: aparece en fotos oficiales, protagoniza anécdotas como su pelea con el perro de Boris Johnson y hasta se coló en la visita de Donald Trump.
Un comunicado felino
La popularidad de Larry es tal que incluso tiene una cuenta en X, donde, pese a no ser la oficial, publicó un mensaje humorístico tras la renuncia de Starmer: "He aceptado la renuncia de Keir Starmer como mi jefe de sirvientes y he invitado a Andy Burnham a exponer los detalles sobre cuántas comidas al día me dará".
Con ironía, el gato se presenta como el verdadero jefe del gabinete, reforzando la idea de que, pese a las crisis políticas, él sigue siendo el funcionario más estable.
La salida de Keir Starmer abre un nuevo capítulo en la política británica, pero Larry permanece como símbolo de continuidad. Su figura conecta con la ciudadanía en un momento de desgaste institucional, recordando que mientras los líderes cambian, él sigue en su puesto.
Ahora, con la mirada puesta en Andy Burnham como posible sucesor, el Reino Unido enfrenta su séptimo primer ministro en una década, y Larry, como siempre, estará allí para observarlo todo entre maullidos y ronroneos.