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Control y vigilancia

Venezolanos deben eliminar mensajes privados ante temor de ser arrestados por el régimen tras la caída de Nicolás Maduro

Tras la caída de Maduro, ciudadanos venezolanos revelaron que se ven en la obligación de borrar mensajes privados por miedo a detenciones del régimen chavista, reflejando un clima de vigilancia y represión.
Denuncias señalan que existe un miedo de ser arrestado por mensajes críticos al (Composición Exitosa)
26-01-2026

En Venezuela, la vida cotidiana se ha convertido en un ejercicio de precaución extrema. Tras la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar de Estados Unidos el pasado 3 de enero, los ciudadanos enfrentan un escenario marcado por la incertidumbre y el miedo.

Testimonios recogidos por la cadena internacional CNN revelan que muchos venezolanos han adoptado una práctica que parece salida de una novela distópica: borrar mensajes privados antes de salir de casa.

La razón es simple y aterradora: el temor a que agentes policiales o militares revisen sus celulares en los múltiples puestos de control instalados en calles y avenidas, y que cualquier comentario crítico hacia el régimen pueda convertirse en motivo de detención.

Controles y revisiones

Los puestos de control, fijos y rotativos, se multiplican en Caracas y otras ciudades. Conductores y transeúntes son detenidos, interrogados y sometidos a revisiones de vehículos y teléfonos. Los agentes buscan palabras clave, nombres de líderes políticos y cualquier contenido que pueda interpretarse como oposición al régimen.

Aunque la Constitución venezolana garantiza la inviolabilidad de las comunicaciones privadas, el decreto de "conmoción externa" emitido tras el ataque estadounidense ha abierto la puerta a medidas extraordinarias cuyo alcance no está claramente definido. En la práctica, los testimonios muestran que la privacidad se ha convertido en un derecho frágil y constantemente vulnerado.

Contrario a la Constitución, ciudadanos denuncian que operativos incluyen revisiones a sus dispositivos.

Miedo cotidiano: distopía hecha realidad

Un cocinero relató cómo fue obligado a entregar la clave de su teléfono y soportar una hora de revisión minuciosa de chats y fotos. Un periodista, por su parte, describió el nerviosismo de ver cómo agentes buscaban palabras incriminatorias en sus conversaciones, hasta que el episodio terminó con un pedido de "colaboración" económica.

Ambos coinciden en que, desde entonces, redujeron al mínimo cualquier conversación política y adoptaron la costumbre de borrar mensajes de inmediato. Este tipo de prácticas solo reflejan la imagen de un país donde la vigilancia se ha normalizado. Lo que antes parecía propio de una ficción distópica ahora es rutina: la sospecha permanente de las palabras pueden ser usadas en su contra.

La caída de Maduro no ha traído alivio en las calles venezolanas. Bajo el mandato de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, persiste un clima de tensión y miedo. Los testimonios muestran que la represión no solo se ejerce en espacios públicos, sino que invade la intimidad de los teléfonos, obligando a los ciudadanos a borrar su propia voz para sobrevivir.