Mercado Central: Caen trabajadoras extranjeras por presunta extorsión a comerciantes con cobros de hasta S/150 mil
La captura de tres mujeres de nacionalidad venezolana ha puesto en evidencia una modalidad de extorsión que operaba desde el interior de los negocios en el Mercado Central. Según Exitosa, las detenidas integraban la organización criminal "Los extorsionadores del mal" y exigían fuertes sumas de dinero a comerciantes, aprovechando su vínculo laboral con los establecimientos afectados.
De acuerdo con la información policial, las intervenidas no eran externas a los negocios, sino que trabajaban o habían trabajado en los locales, lo que les permitió acceder a datos clave. Este conocimiento incluía proveedores, clientes frecuentes y movimientos económicos, elementos que luego utilizaban para hacer más creíbles sus amenazas.
Información interna para extorsionar
El coronel de la Policía Nacional del Perú, Holger Obando, Jefe de la División de Investigación de Extorsiones explicó que las detenidas manejaban información sensible de los comercios. "Ellas sabían cómo funcionaban los negocios (...) cuáles eran sus principales proveedores y clientes recurrentes", señaló, al detallar el nivel de conocimiento que tenían sobre la dinámica comercial.
Además, precisó que las implicadas conocían el flujo del dinero, es decir, cuánto se cobraba y cuándo se realizaban los pagos. Este acceso a información contable les permitía identificar momentos clave para presionar a los dueños. Según el oficial, esta modalidad evidencia un patrón más elaborado dentro de los casos de extorsión registrados en Lima.
Cobros, amenazas y evidencia digital
Las investigaciones también revelaron que las exigencias económicas eran elevadas. En uno de los casos, la llamada "matrícula", término usado en el argot criminal para el pago inicial, alcanzaba los S/150,000. Este monto era solicitado como condición para no atentar contra la vida de los comerciantes o sus familiares.
La Policía Nacional recopiló videos amenazantes enviados a las víctimas, en los que se advertía sobre posibles ataques si no cumplían con los pagos. Este material era utilizado como mecanismo de presión directa, reforzando el miedo mediante pruebas de vigilancia y seguimiento.
Según Exitosa, estas acciones formaban parte de un esquema organizado que combinaba acceso interno con intimidación sistemática. La intervención policial permitió desarticular esta red y recoger evidencia clave para las investigaciones en curso.
El caso del Mercado Central refleja cómo la extorsión en Lima adopta nuevas formas, en las que el acceso a información interna se convierte en una herramienta para exigir dinero. La captura de estas trabajadoras y los cobros de hasta S/150 mil evidencian el uso de datos contables y amenazas directas en la extorsión a comerciantes, una problemática que continúa bajo seguimiento de la PNP.