Keiko Fujimori ha cambiado de estrategia y deja de atacar a la izquierda, según analista político
En entrevista para Exitosa, el periodista y analista político Enrique Castillo analizó el viraje discursivo de Keiko Fujimori en esta segunda vuelta electoral. Según explicó, la candidata de Fuerza Popular ha dejado de centrar su estrategia en atacar a la izquierda como bloque, y ahora busca proyectar un mensaje de unidad nacional, apelando a la "blanquirroja" como símbolo de integración.
Un cambio de narrativa
Castillo destacó que, en los últimos días, Fujimori ha suavizado su tono y ha optado por un discurso más cauteloso. Este giro responde a los último resultados de las encuestas de intención de voto, donde la diferencia con Roberto Sánchez es mínima y el voto indeciso resulta decisivo.
"Ella sube un punto, que estadísticamente no es nada, pero él baja tres. Creo que ella se ha dado cuenta y ha cambiado el color naranja por la 'blanquirroja': ha cambiado el discurso de 'el enemigo es la izquierda' y ahora ha dicho que este no es un problema ideológico de derecha o izquierda", explicó el analista.
Del legado paterno a la gobernabilidad
Otro aspecto resaltado es el deslinde con la figura de Alberto Fujimori. Castillo señaló que Keiko ya no insiste en gobernar como su padre, sino que plantea un mensaje de gobernabilidad para todos los peruanos. Este viraje busca ampliar su base electoral, reconociendo que necesita no solo el voto de la derecha, sino también del centro y de sectores de izquierda moderada.
"Ha cambiado el discurso de 'voy a gobernar como mi padre' por el de 'no se trata de mí, se trata del Perú'", puntualizó.
El contraste con Roberto Sánchez
El analista también se refirió a la situación de Roberto Sánchez, quien, según dijo, llegó a la segunda vuelta sin una estrategia clara. Castillo sostuvo que el candidato de Juntos por el Perú intenta también moderar su discurso, pero arrastra el peso de propuestas radicales como la asamblea constituyente o la libertad de Pedro Castillo.
"La segunda vuelta lo agarró desprevenido, tratando de 'des-decirse' de lo que dijo en la primera vuelta, sin perder ese impulso radical", señaló.
Un ejemplo de este intento de moderación es la postura de Sánchez frente a Julio Velarde, presidente del BCR. En la primera vuelta, había prometido expulsarlo de la institución; ahora, plantea un diálogo previo antes de tomar decisiones.
Para Castillo, esta actitud refleja un esfuerzo por contemporizar, aunque advierte que el candidato enfrenta el dilema de haber llegado a la segunda vuelta gracias a un discurso radical que ahora intenta suavizar.
El análisis muestra cómo ambos candidatos han ajustado sus estrategias en la segunda vuelta. Fujimori abandona la confrontación directa con la izquierda y se presenta como opción de unidad nacional, mientras Sánchez busca moderar su radicalismo inicial. En un escenario electoral estrecho, estos cambios reflejan la necesidad de captar al electorado indeciso más allá de las etiquetas ideológicas.