Jubilada donó su casa a sus vecinos y la Justicia se las quitó por "ingratitud" tras abandonarla en un geriátrico
Una mujer de 94 años, sin hijos y con problemas de salud, había donado su vivienda a una vecina y su pareja, personas en las que confiaba y que hasta entonces la ayudaban con trámites y otras necesidades. Sin embargo, la Justicia revocó la entrega por "ingratitud" tras haberla abandonado en un geriátrico.
¿Por qué la jubilada donó su casa a sus vecinos?
De acuerdo a los reportes, una mujer de Chascomús, que no tenía hijos y atravesaba algunas complicaciones de salud, requería apoyo para realizar algunas actividades, incluido el cobro de su jubilación. Una pareja de vecinos al conocer su situación decidieron colaborar con ella hasta el punto de mantener una relación cercana, lo que generó un vínculo de confianza.
En ese contexto, la jubilada decidió donarle su vivienda a sus vecinos para ingresar a un geriátrico. Sin embargo, después de concretarse la transferencia de la propiedad, la relación cambió. Según lo acreditado durante el juicio, la pareja dejó de asistir a la mujer de avanzada edad.
No le llevaban artículos de higiene, no la acompañaban a sus consultas médicas ni a sesiones de kinesiología y tampoco atendían sus pedidos de ayuda. Finalmente, una amiga fue a buscarla al geriátrico y decidió retirarla del lugar al encontrarla en un estado de deterioro.
Justicia revocó la entrega por "ingratitud"
La situación derivó en una demanda judicial. La mujer reclamó inicialmente asistencia y alimentos, y posteriormente solicitó la revocación de la donación de la vivienda.
Tras analizar el caso, la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial Dolores confirmó que existieron elementos suficientes para considerar una situación de "ingratitud", figura prevista en la legislación argentina para determinados casos vinculados con donaciones, en el artículo 1571, inciso d.
Para los jueces, el hecho de que la mujer hubiera tenido que recurrir a los tribunales para conseguir asistencia fue un elemento importante para demostrar la negativa de los vecinos a ayudarla.
Caso generó el debate: la jubilada recuperó su vivienda
Los magistrados señalaron que la obligación de asistencia no se limita únicamente a la entrega de recursos económicos, sino que también puede comprender acompañamiento, cuidados, apoyo en cuestiones de salud y atención personal, especialmente cuando se trata de adultos mayores en condición de vulnerabilidad.
Con la sentencia favorable, la mujer recuperó la titularidad de la propiedad que había donado. Después de lo ocurrido, decidió realizar un testamento para que la vivienda quede en manos de la amiga que la ayudó a salir del geriátrico y la acompañó durante los años posteriores.
Para la jubilada, la decisión judicial significó recuperar su vivienda y cerrar un conflicto que comenzó después de que la relación de confianza con sus vecinos se deteriorara.