Voleibolista japonés sorprende con insólita forma de pedir disculpa tras un pelotazo accidental
Este sábado 1 de febrero, el GLION ARENA KOBE fue escenario de un momento tan inesperado como memorable. En el marco del All-Star Game de la SV.League, el voleibolista japonés Yuji Nishida participaba en un concurso de saques de precisión, una actividad recreativa típica de estos eventos de exhibición.
Conocido por la potencia y precisión de su jump serve, Nishida lanzó un saque que se desvió y terminó impactando a una mujer ubicada en primera fila, cerca de la cancha. El golpe no causó lesiones graves, pero sí generó sorpresa entre los asistentes. Lo que vino después convirtió el episodio en viral.
La disculpa insólita
Al percatarse del accidente, Nishida reaccionó de manera dramática: se tiró al suelo, realizó un dogeza —la forma más profunda de disculpa en la cultura japonesa, postrándose con la frente contra el piso— y luego se deslizó boca abajo por toda la cancha, como si fuera un pingüino, hasta llegar frente a la mujer para completar la reverencia y pedir perdón cara a cara.
La escena, exagerada pero genuina, arrancó risas y aplausos del público. La mujer aceptó la disculpa con una mezcla de vergüenza y simpatía, mientras todo el estadio celebraba el gesto. El video del momento se difundió rápidamente en redes sociales, donde miles de usuarios destacaron la humildad y el humor del jugador.
¿Quién es Yuji Nishida?
Nacido en Mie, Japón, en el año 2000, Yuji Nishida es considerado uno de los talentos más brillantes del voleibol japonés. Se desempeña como opuesto (el jugador más ofensivo, ubicado en el lado derecho de la cancha) y es famoso por su potente salto y su capacidad de ataque.
Desde muy joven destacó en la V. League, y actualmente es una de las figuras de la selección nacional de Japón, con participaciones en torneos internacionales como la Liga de Naciones y los Juegos Olímpicos.
Su estilo de juego, basado en velocidad y potencia, lo ha convertido en un referente del voleibol asiático y en un ídolo para los fanáticos locales. El episodio en Kobe refuerza su imagen no solo como deportista de élite, sino también como alguien cercano y capaz de reírse de sí mismo.
El gesto de Nishida refleja la importancia de la etiqueta en la cultura japonesa y cómo incluso un accidente menor puede transformarse en un acto de humildad y conexión con el público. Más allá del voleibol, su disculpa insólita se convirtió en un recordatorio de que el deporte también es escenario de humanidad y espontaneidad.