Chofer asesinado en Santa Anita sería extorsionador: Caso sufre inesperado giro tras investigaciones de la PNP
El pasado sábado 7 de febrero se produjo un nuevo hecho delictivo que enlutó el gremio de transporte público. Un conductor de la empresa Transportes Pesquero fue cruelmente asesinado de más de siete balazos por presuntos extorsionadores en Santa Anita.
Pese a que testigos y vecinos del lugar intentaron auxiliar a la víctima, el hombre perdió la vida al llegar al Hospital Hipólito Unanue sin signos de vida. A partir de ahí, sus compañeros de trabajo y familiares exigieron a la Policía Nacional del Perú accionar de manera inmediata para dar con la captura del responsable de esta muerte.
Estaría ligado a una banda de extorsionadores
Sin embargo, lo que parecía tratarse de un fallecimiento más producto de la ola de criminalidad que impera en el país, ahora sufrió un giro inesperado tras las recientes investigaciones. El general Víctor Revoredo, jefe de la Dirincri, brindó una conferencia de de prensa donde indicó nuevos detalles de este caso.
Según reveló, la víctima Bonet Mirabal Camones de 31 años no habría sido asesinado por negarse al pago de cupos, sino por estar ligado a una banda de extorsionadores quienes estarían amenazando a la propia empresa donde laboraba.
Uno de los factores claves para llegar a esta conclusión es que una de las líneas telefónicas responsables de coaccionar a las empresas está registrada a su nombre por lo que ahora el móvil del crimen sería el ajuste de cuentas.
"El perfil de la víctima es que era extorsionador. Hay un sinnúmero de chips que en estos momentos se están trabajando, también perfilando. Uno de esos chips introducidos a ese teléfono sospechoso está a nombre de la víctima. Si estaría vivo, bueno, estaría detenido", indicó Revoredo.
Por la violencia del ataque
Otro punto que no fue pasado por alto por la policía fue la violencia del atentado ya que los disparos fueron directo contra el conductor y no contra la unidad de transporte. Además, gracias a las cámaras de seguridad lograron percatarse que el asesino esperó a su víctima por más de una hora por lo que el crimen era dirigido.
"Esta persona conformaba una línea criminal vinculada al tema de las extorsiones y parte de su organización ya habría tenido un antecedente de intervención", añadió.
En resumen, el chofer de Transportes Pesqueros, asesinado en Santa Anita, sería parte de una banda de extorsionadores que amenazaban a su propia empresa y a otras líneas de la zona.