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Retorna una era

De primera dama a presidenta del Perú: Keiko Fujimori vuelve a Palacio de Gobierno después de 26 años

La hija del expresidente Alberto Fujimori, que ejerció como primera dama en su juventud, asumió ahora la jefatura del Estado con un mensaje de urgencia económica y reconciliación política.
Keiko Fujimori fue primera dama a los 19 años; hoy, presidenta a los 51. (Composición Exitosa)
28-07-2026

El eco de los pasos de Keiko Sofía Fujimori resonó nuevamente en los salones de Palacio de Gobierno, pero esta vez no como acompañante de su padre, sino como presidenta del Perú.

Han pasado más de dos décadas desde que, con apenas 19 años, asumiera el rol de primera dama tras la separación de Alberto Fujimori y Susana Higuchi. Hoy, con 51 años, regresa al mismo escenario convertida ahora en la primera mujer elegida por voto popular para dirigir el país, en un tránsito que mezcla memoria, simbolismo y urgencia política.

Política desde joven

La historia de este retorno se escribe con contrastes. En los años noventa, específicamente desde 1994, Keiko era una joven estudiante que debió asumir funciones protocolares: recibir delegaciones, acompañar a su padre en giras oficiales y representar al gobierno en actos públicos hasta el fin del régimen en el año 2000.

Su figura se convirtió en un símbolo de continuidad en medio de la crisis familiar y política que atravesaba el régimen. Aquella primera dama adolescente, que aparecía en las fotografías con semblante discreto, se convirtió con el tiempo en protagonista de la política nacional, disputando elecciones presidenciales en tres ocasiones antes de alcanzar finalmente la victoria en 2026.

Keiko y su padre, Alberto Fujimori.

De vuelta a la casa de Pizarro

El ingreso a Palacio tras la ceremonia de juramentación estuvo marcado por un aire solemne. La presidenta electa cruzó la Plaza Mayor saludando a la multitud que se congregó para presenciar el inicio de una nueva etapa. La imagen de Keiko subiendo las escalinatas del Palacio evocó inevitablemente las escenas de su juventud, pero ahora con el enorme peso de la responsabilidad plena de conducir el país.

En su mensaje a la Nación, Fujimori delineó las prioridades de su gobierno: el incremento del sueldo mínimo a S/1,300, la puesta en marcha del programa "Jóvenes con Futuro" para reducir el desempleo juvenil y el anuncio de una solicitud de facultades legislativas para enfrentar la inseguridad ciudadana y el Fenómeno El Niño.

Este retorno también se escribe con las expectativas de reconciliación política. Fujimori prometió diálogo con las bancadas opositoras, que abandonaron el hemiciclo del Congreso antes de que pueda dar su mensaje a la Nación, pero a los que a su vez invitó a "pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones".

Hoy, la joven que alguna vez fue primera dama regresa como presidenta, con la memoria de un pasado que la persigue, la sombra de lo que representó el régimen de su padre y la responsabilidad de un presente que exige respuestas inmediatas. La historia se repite en el mismo escenario, pero con un guion distinto: Keiko ya no acompaña, ahora conduce.

El regreso de Keiko Fujimori a Palacio de Gobierno condensa un arco singular: de hija y primera dama adolescente a presidenta electa en un país que busca estabilidad. La ceremonia de este 28 de julio refleja tanto la carga simbólica de su historia personal como la urgencia de las medidas que anunció.