Donald Trump proclama el 8 de mayo como "Día de la Victoria de EE.UU." y abre debate histórico
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comenzado a desatar polémica luego de que este jueves 7 de mayo firmara una proclamación que declara el 8 de mayo como "Victory Day for World War II". El documento recuerda la rendición alemana en 1945 y subraya el sacrificio de más de 250,000 soldados estadounidenses en la campaña europea.
La decisión se enmarca en las celebraciones por los 250 años de independencia de EE.UU., pero ha generado debate internacional por el intento de reposicionar el papel norteamericano en la memoria de la Segunda Guerra Mundial.
El contenido de la proclamación
La proclamación destaca episodios como el desembarco en Normandía y la Batalla de las Ardenas, señalando que la "resolución de millones de hombres y mujeres en el frente interno" fue clave para derrotar al nazismo y, posteriormente, a Japón. Trump afirmó que la victoria fue "un triunfo monumental de Estados Unidos sobre la tiranía y el mal en Europa".
Debate histórico
El 8 de mayo es reconocido en Europa como el Día de la Victoria en Europa, mientras que Rusia celebra el 9 de mayo debido a la diferencia horaria en la firma de la rendición nazi.
Para Moscú, la fecha es central en su identidad nacional y se conmemora con desfiles militares. La proclamación de Trump ha sido interpretada como un intento de reconfigurar la memoria histórica, desplazando el peso simbólico que Rusia mantiene sobre el 9 de mayo.
Al enfatizar el protagonismo norteamericano, Trump busca reforzar la narrativa de que la victoria fue posible "gracias a Estados Unidos", un discurso que contrasta con la visión compartida de sacrificio aliado.
Tregua en Ucrania por celebraciones
En paralelo a las celebraciones, Trump confirmó el alto al fuego de tres días entre Rusia y Ucrania (del 9 al 11 de mayo), acompañado de un intercambio de 1,000 prisioneros por cada lado. Tanto Putin como Zelenski confirmaron la medida, aunque en el terreno se reportaron violaciones al cese de hostilidades.
El gesto busca dar un respiro durante las conmemoraciones del Día de la Victoria, aunque refleja la fragilidad del conflicto. La proclamación de Trump convierte el 8 de mayo en un símbolo nacional estadounidense, pero también abre un debate sobre la competencia por la memoria histórica de la Segunda Guerra Mundial.
Mientras Rusia mantiene el 9 de mayo como su día de victoria, Estados Unidos busca consolidar el día anterior como su propia efeméride. En el contexto actual, la historia se convierte en un terreno de disputa política y simbólica, reforzado por la tregua temporal en Ucrania que acompaña las celebraciones.