Dos bebés entre los desaparecidos tras naufragio de migrantes frente a Libia
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó este lunes que al menos 53 migrantes murieron o desaparecieron tras el naufragio de una embarcación inflable frente a las costas de Libia. El accidente ocurrió al norte de la ciudad de Zuwara, en el noroeste del país, y dejó como único saldo positivo el rescate de dos mujeres.
El bote, que transportaba a 55 personas de diversas nacionalidades africanas, partió el 5 de febrero desde Al-Zawiya, desde las once de la noche. Según el testimonio de las supervivientes, la embarcación volcó unas seis horas después debido a una filtración de agua. La operación de búsqueda y salvamento fue realizada por las autoridades libias, pero solo dos mujeres lograron sobrevivir.
Bebés se hallaban a bordo
Entre las víctimas se encuentran dos bebés, lo que ha intensificado la conmoción por la tragedia. Una de las mujeres rescatadas relató que perdió a su esposo, mientras que la otra confesó haber perdido a sus dos hijos pequeños en el naufragio. Estos testimonios reflejan la dimensión humana del desastre y el impacto devastador que tiene sobre familias enteras que buscan una vida mejor en Europa.
La OIM recordó que en enero pasado se reportaron al menos 375 migrantes muertos o desaparecidos en el Mediterráneo central, principalmente por las duras condiciones climáticas. Con este nuevo naufragio, la cifra de víctimas en lo que va del año asciende a 484 personas, consolidando esta ruta como la más mortal del mundo para quienes intentan cruzar hacia Europa.
Una ruta marcada por el peligro
El Mediterráneo central es considerado por la OIM como el corredor migratorio más letal. Las embarcaciones suelen ser precarias y sobrecargadas, lo que aumenta el riesgo de naufragios. A pesar de las advertencias, miles de migrantes continúan arriesgando sus vidas en busca de seguridad y oportunidades.
La organización internacional pidió mayor cooperación entre países y una respuesta a la inmigración basada en la protección de las personas. Además, instó a establecer vías regulares de migración que reduzcan los riesgos y salven vidas.
La pérdida de bebés en este naufragio simboliza la vulnerabilidad extrema de quienes emprenden la travesía. Más allá de las cifras, la tragedia expone la necesidad de políticas migratorias que prioricen la vida y la dignidad humana. El Mediterráneo central sigue siendo un espejo de desigualdades globales y de la falta de soluciones sostenibles frente a la crisis migratoria.