Enviado de Donald Trump pide a la FIFA excluir a Irán y dar lugar a Italia en Mundial 2026
El empresario y enviado especial Paolo Zampolli, cercano al presidente estadounidense Donald Trump, sorprendió al declarar que ha sugerido tanto al mandatario como al titular de la FIFA, Gianni Infantino, que Italia ocupe el lugar de Irán en el Mundial 2026.
"Confirmo que le he sugerido a Trump y a Infantino que Italia reemplace a Irán en la Copa del Mundo. Soy italiano y sería un sueño ver a la Azzurri en un torneo organizado por Estados Unidos", afirmó en entrevista con Financial Times.
La propuesta se produce en un contexto en el que la política internacional se cruza con el deporte, generando un debate sobre la legitimidad de alterar procesos clasificatorios ya concluidos.
Italia fuera por tercera vez
La selección italiana vive un momento histórico negativo. Tras perder en repechaje contra Bosnia en tanda de penales, la Azzurri quedó fuera de la Copa del Mundo por tercera vez consecutiva, un hecho inédito para un país con cuatro títulos mundiales.
Para Zampolli, el peso histórico y cultural de Italia justificaría una inclusión extraordinaria, especialmente en un torneo que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá.
Irán defiende su lugar
Irán, por su parte, mantiene su disposición a competir y conserva su lugar en el Grupo G, junto a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto. Sus partidos están programados en Los Ángeles y Seattle. Aunque en semanas recientes la federación iraní evaluó no acudir al torneo por el conflicto en Medio Oriente y solicitó jugar en México, la FIFA rechazó el cambio de sede.
El reglamento de clasificación establece criterios estrictamente deportivos para acceder al Mundial, por lo que cualquier modificación requeriría una decisión extraordinaria de la FIFA. Hasta ahora, no existe respuesta oficial del organismo, de la Casa Blanca ni de las federaciones involucradas. El caso coloca al Mundial en un terreno ajeno a la cancha, donde la presión política busca alterar una lista ya definida.
Analistas deportivos advierten que aceptar la propuesta sentaría un precedente peligroso, pues abriría la puerta a que factores políticos determinen quién participa en el torneo más importante del fútbol. En contraste, sectores políticos en Estados Unidos consideran que la exclusión de Irán sería un gesto de presión diplomática frente a su rol en el conflicto regional.
Italia observa ahora una ventana inesperada, Irán defiende un lugar ganado en cancha y la FIFA queda en el centro de una disputa que rebasa el juego y pone a prueba la independencia del deporte frente a la política.