Trump rechaza frenar el avance de la inteligencia artificial pese a las advertencias apocalípticas de Anthropic
El debate sobre el futuro de la inteligencia artificial choca frontalmente con la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha rechazado tajantemente las recientes peticiones de los líderes de Silicon Valley para imponer una pausa en el desarrollo de modelos avanzados de IA.
Argumentando que cualquier freno otorgaría una ventaja irreversible a sus rivales geopolíticos, el mandatario descartó implementar normativas federales restrictivas.
Competencia internacional y postura oficial
Las declaraciones de Trump se produjeron durante un viaje a su campo de golf en Doonbeg, Irlanda. Allí, enfatizó la necesidad de mantener la hegemonía tecnológica: "Estamos liderando a China en IA... y, francamente, quiero que siga siendo así, porque quien gane en IA, gana". Asimismo, minimizó los temores de los desarrolladores, atribuyéndolos a "fuerzas negativas" que plantean escenarios irreales.
Posteriormente, mediante su red social Truth Social, Trump arremetió contra el CEO de Anthropic, Dario Amodei, asegurando que su administración posee "tremendo poder criminal y regulatorio" y sentenciando que "el único control que necesita la IA es un PRESIDENTE FUERTE Y CON INTELIGENCIA (¡Alto coeficiente intelectual!)".
La advertencia desde el corazón de Anthropic
Esta respuesta surge tras una propuesta unificada y sin precedentes en la industria. Dario Amodei publicó un ensayo instando a ralentizar la mejora de los modelos de IA para permitir que la investigación en seguridad e intervenciones de terceros sigan el ritmo de la innovación. Dicha solicitud —respaldada por Sam Altman de OpenAI y Elon Musk de xAI— se originó tras eventos alarmantes.
Semanas antes, el investigador de Anthropic, Jacob Coxon, renunció tras advertir que la IA "podría matarnos a todos a finales de la década". Su salida impulsó a otros científicos a admitir que temen que una superinteligencia provoque la extinción humana.
Sumado a ello, un reciente informe de la compañía advirtió que determinados usuarios venían utilizando su modelo de IA, Cloude, para realizar búsquedas de contenido sensible relacionado al posible desarrollo de armas biológicas, lo que eleva las alertas del potencial destructivo de esta herramienta.
Mientras el sector exige mayores regulaciones, el republicano Mike Johnson respaldó a Trump, advirtiendo que una moratoria nacional beneficiaría a potencias extranjeras. En contraste, el senador demócrata Jon Ossoff exigió inspecciones urgentes y un tratado mundial de IA.
Esta crisis interna coincide con la inminente visita del presidente chino, Xi Jinping, a Washington, donde defensores de la seguridad esperan que el diálogo bilateral fije límites a una carrera tecnológica que Estados Unidos se niega a desacelerar.