Venezuela: Delcy Rodríguez nombra a general acusado de torturas y represión como su Guardia Presidencial
Un nombramiento polémico. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, designó al general en jefe Gustavo González López como nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial, unidad encargada de su seguridad directa.
La decisión llega apenas días después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y ha generado controversia por el historial del oficial, señalado por organismos internacionales de violaciones de derechos humanos.
Trayectoria marcada por sanciones
González López, de 65 años, ha ocupado cargos clave en el aparato de inteligencia y seguridad del chavismo. Fue director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en dos periodos (2014-2018 y 2019-2024), ministro de Interior y consejero de seguridad presidencial.
Bajo su mando, el SEBIN fue acusado de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y torturas contra opositores. En 2015, Estados Unidos lo sancionó por represión y violaciones de derechos humanos; posteriormente, Canadá, Suiza, Panamá y la Unión Europea lo incluyeron en sus listas negras.
El Helicoide, símbolo de represión
El nombre de González López está ligado al Helicoide, sede principal del SEBIN en Caracas. Este centro de detención se convirtió en un símbolo de la represión chavista, denunciado por organismos internacionales como lugar de tratos crueles, torturas y desapariciones.
El caso más recordado fue la muerte del activista Fernando Albán en 2018, mientras estaba bajo custodia en el Helicoide, hecho que generó condena internacional y puso en la mira la gestión de González López.
Poder y lealtades
Analistas señalan que González López no pertenece al círculo íntimo de Maduro, sino al de Diosdado Cabello, número dos del chavismo y también sancionado por EE.UU. Su ascenso dentro del régimen, pese a las sanciones, refleja la estrategia de confiar la seguridad en figuras de línea dura, capaces de garantizar control político y militar en momentos de crisis.
El nombramiento de González López evidencia la apuesta del chavismo por reforzar su seguridad con un oficial cuestionado por su historial represivo. Tras la captura de Maduro, el régimen parece fiar su protección a un hombre señalado de torturas y represión, lo que proyecta un mensaje de resistencia pero también de continuidad en prácticas que han sido duramente criticadas por la comunidad internacional.