La lucha de Punch: el pequeño mono busca refugio con un peluche de IKEA en busca de integración
En un espacio cercado de la ciudad japonesa de Ichikawa, un mono de 6 meses llamado Punch intenta hacer lo que cualquier cría de su especie: jugar, correr y buscar compañía. Sin embargo, su historia ha dado la vuelta al mundo porque no ha sido aceptado con facilidad por el grupo. Tras varios empujones y zarpazos, encontró consuelo en un peluche de orangután de la marca sueca IKEA, que ahora se ha convertido en su inseparable apoyo.
Punch fue abandonado por su madre el pasado verano. Según el zoológico, la primate no mostró interés en cuidarlo tras el parto. Los especialistas creen que pudo deberse a que era su primera cría o a las altas temperaturas de la temporada. Ante la falta de apego, los veterinarios actuaron de inmediato. Intentaron reemplazar el contacto materno con toallas y otros objetos, pero el pequeño solo se tranquilizó cuando recibió el peluche, al que se aferra para sentirse seguro.
El difícil regreso a la manada
Después de crecer en un entorno controlado, Punch comenzó el pasado un proceso para reunirse con otros macacos. Cuando fue trasladado al recinto común, la adaptación no fue sencilla. Videos difundidos en redes sociales muestran cómo fue empujado y arrastrado por otros monos al intentar acercarse.
Desde el zoológico explicaron que el episodio más reciente ocurrió cuando Punch intentó interactuar con una cría y fue reprendido por un adulto, posiblemente la madre del pequeño. Todo esto volvería a la normalidad luego de que el pequeño el pequeño corre hacia su peluche.
"Ha sido regañado muchas veces en el pasado y ha aprendido a socializar", señalaron.
Entre la preocupación y la esperanza
Días antes, las imágenes habían mostrado una señal alentadora: un adulto lo acicaló, un gesto clave de aceptación entre primates. También se le vio jugar y subirse sobre otros miembros del grupo. Pero nuevis episodios de rechazo reavivaron la preocupación de sus seguidores.
El zoológico de Ichikawa pidió apoyo y comprensión. Aseguró que, aunque Punch enfrenta desafíos, no ha sufrido agresiones graves y continúa avanzando en su proceso de integración. Mientras tanto, el pequeño macaco sigue aferrado a su peluche, símbolo de ternura y resiliencia que ha conquistado al mundo.
La institución explicó además que este tipo de correcciones forman parte del aprendizaje social natural entre macacos jóvenes, donde los límites se marcan con llamados de atención y pequeños empujones. Los cuidadores monitorean de cerca cada interacción para evitar riesgos mayores y evalúan su conducta a diario. Según detallaron, Punch se alimenta con normalidad, mantiene energía y responde de forma activa al entorno, señales que incican que, pese a los tropiezos, su proceso sigue en marcha.