Cajamarca: Teniente del Ejército es detenido por presuntos tocamientos indebidos contra soldados
El teniente León Alfonso García Paredes, miembro del Batallón de Infantería Motorizado Zepita N.° 7 en Cajamarca, fue detenido luego de que cuatro soldados denunciaran presuntos tocamientos indebidos y acoso dentro del cuartel. Según los testimonios, el oficial habría llevado a los jóvenes a su habitación bajo engaños y aprovechando su rango, cometió el delito.
Familiares de los afectados llegaron hasta la comisaría de Baños del Inca, donde se realizaron las diligencias, y protagonizaron momentos de tensión al intentar agredir al acusado durante su traslado. La indignación se reflejó también en declaraciones públicas, donde exigieron sanciones ejemplares y medidas de protección para los cadetes.
Más víctimas y gravedad del caso
Aunque inicialmente se habló de tres víctimas, fuentes cercanas señalaron que habría al menos otras tres personas afectadas que no se atreven a denunciar por temor a represalias. Este dato refuerza la percepción de un ambiente de silencio y presión dentro de las Fuerzas Armadas, donde la jerarquía puede dificultar la presentación de quejas.
Pronunciamiento de la Fiscalía
El Ministerio Público confirmó que abrió investigación contra García Paredes por el presunto delito de tentativa de violación sexual en agravio de cuatro víctimas. El comunicado oficial precisó que se están tomando declaraciones y se ordenaron pericias médico-legales para sustentar el proceso.
Este pronunciamiento eleva la gravedad del caso, pues ya no se trata solo de acoso o tocamientos indebidos, sino de un delito con penas mucho más severas. Además, marca un cambio de escenario: el caso pasa de ser un incidente disciplinario militar a un proceso penal ordinario bajo jurisdicción civil.
Una mancha en la institución
Vecinos y familiares exigieron una investigación transparente y sanciones ejemplares; además, cuestionaron la falta de controles internos en los cuarteles, señalando que este tipo de abusos vulnera la confianza en una institución que debería garantizar disciplina y respeto.
La detención del teniente García Paredes y la investigación por tentativa de violación sexual no solo ponen en el banquillo a un oficial, sino que exponen una crisis estructural en las Fuerzas Armadas.
El caso revela la fragilidad de los mecanismos de supervisión y la dificultad de los soldados para denunciar abusos en un entorno marcado por la jerarquía. Más allá de la sanción individual, lo que está en juego es la credibilidad de una institución que enfrenta el reto de demostrar que puede proteger a quienes forman parte de ella y no encubrir prácticas que socavan su legitimidad.