SUCAMEC incauta 2.5 toneladas de componente para explosivos proveniente de Rusia en el megapuerto de Chancay
La Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (SUCAMEC) incautó 2.5 toneladas de nitrato de amonio en el megapuerto de Chancay, en una operación realizada con apoyo de la Sunat.
El hallazgo se produjo en dos cargamentos tipo Big Bag que permanecían en condición de abandono legal tras los controles aduaneros, lo que generó alerta por el riesgo de desvío hacia actividades ilícitas. El producto químico, de procedencia rusa, quedó bajo custodia para las investigaciones correspondientes.
Material altamente controlado
El nitrato de amonio es un insumo de uso dual: se usa como fertilizante agrícola, pero también es un componente clave en la fabricación de explosivos. Por ello, está regulado bajo la Ley N.º 30299, que establece controles estrictos sobre armas de fuego, municiones, explosivos y materiales relacionados de uso civil. La SUCAMEC lo fiscaliza para evitar que sea utilizado por organizaciones criminales o en la minería ilegal.
Las autoridades iniciaron un proceso de investigación para determinar la trazabilidad de la carga, identificar al destinatario final y establecer el propósito de la importación. El objetivo es verificar que el material haya sido destinado al uso declarado y descartar cualquier posible desvío hacia actividades ilícitas.
Mientras tanto, el cargamento permanece bajo disposición temporal de la Sunat, que lo entregará formalmente a la SUCAMEC para su registro y actuaciones administrativas.
¿Por qué está tan regulado?
El control sobre el nitrato de amonio responde a su potencial explosivo. Aunque es un fertilizante, su mezcla con combustibles lo convierte en un explosivo potente y barato, conocido como ANFO.
En Perú, la SUCAMEC exige autorizaciones para importación, almacenamiento y traslado, con el fin de prevenir desvíos hacia la minería ilegal o atentados. La regulación busca garantizar la seguridad pública y evitar tragedias como las explosiones ocurridas en otros países por mal almacenamiento.
La incautación de 2.5 toneladas de nitrato de amonio en Chancay refleja la importancia de la fiscalización en puertos estratégicos y la necesidad de un control estricto sobre insumos químicos de alto riesgo. La operación neutralizó así la posibilidad de que este cargamento fuera desviado hacia actividades ilícitas, garantizando el manejo seguro de materiales fiscalizados.
En paralelo, la investigación determinará responsabilidades y trazabilidad, mientras se refuerza la narrativa de que el nitrato de amonio, pese a su uso agrícola, es un insumo que exige vigilancia permanente.