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Ataque con explosivo

Terror en Barranco: Falso delivery arroja explosivo dentro de edificio multifamiliar a plena luz del día

Dos sujetos camuflados como repartidores atacaron una vivienda de seis pisos en la Av. Ignacio Mariátegui. El artefacto explotó y causó daños materiales, pese a la presencia cercana de militares y policías.
Sujetos encubiertos como repartidores, atacaron una vivienda a plena luz del día (Composición)
04-02-2026

La tarde del miércoles 4 de febrero, un edificio multifamiliar de seis pisos en la cuadra 2 de la Av. Ignacio Mariátegui, Barranco, fue blanco de un ataque con explosivo. Según las primeras investigaciones, un falso delivery dejó una mochila en la vivienda, la cual explotó segundos después, afectando ventanas y parte de la fachada.

El hecho ocurrió a tan solo una cuadra y media de un puesto de alerta conformado por miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, lo que genera cuestionamientos sobre la efectividad de los patrullajes en la zona.

Modus operandi

De acuerdo con las cámaras de seguridad, dos sujetos participaron en el ataque. Ambos se movilizaban en bicicletas y llevaban mochilas de repartidores de delivery para camuflarse. Uno de ellos arrojó el explosivo directamente al interior de la vivienda, mientras que el otro se mantuvo unos metros atrás, actuando como "campana" para alertar en caso de presencia policial.

Tras la detonación, ambos huyeron rápidamente en dirección a Surco. El artefacto sería equivalente a una Ratablanca, según fuentes policiales, aunque las pericias aún están en curso. Se presume que la familia que habita el edificio habría sido objeto de ataque por tener una empresa de gas, aunque al cierre de la nota las diligencias policiales continúan para confirmar esta versión.

Reacción vecinal

Los vecinos se mostraron sorprendidos y alarmados por el hecho, señalando que nunca antes se había registrado un ataque similar en la zona, reflejando la sensación de inseguridad y desprotección por parte de las autoridades.

"Nunca sucedió algo así. Puede volver a suceder. Tenemos policías, tenemos de todo, pero nada... no hacen nada", expresó uno de ellos.

Este nuevo ataque expone la capacidad de la criminalidad para operar incluso en zonas vigiladas y con presencia militar. La facilidad con la que los atacantes se camuflaron como repartidores y ejecutaron el plan sin ser detectados revela una grave vulnerabilidad en la seguridad urbana.

Más allá de los daños materiales, el hecho deja un mensaje de intimidación y genera temor en la comunidad. La exigencia vecinal es clara: mayor seguridad y una lucha frontal contra la delincuencia, que parece ganar terreno incluso en distritos tradicionalmente tranquilos.

Aún estando cerca de un puesto de seguridad, este atentado solo evidencia, una vez más, la fragilidad de los controles y la urgencia de reforzar la lucha contra la criminalidad, tanto Lima como en otras zonas del país.