Donald Trump arremete contra los Grammy: Demandará a presentador por broma que lo vinculó con Epstein
La ceremonia de los Premios Grammy 2026 se convirtió en escenario de controversia luego de que el comediante y presentador Trevor Noah hiciera una broma que aludía al caso Jeffrey Epstein, mencionando indirectamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El comentario, realizado durante la gala, provocó la inmediata reacción del mandatario, quien calificó la referencia como "difamatoria" y anunció que evalúa demandar a Noah.
La respuesta de Trump
A través de declaraciones posteriores, Trump arremetió contra la organización de los Grammy, acusándolos de permitir "noticias falsas" en su contra, insistiendo en que las insinuaciones buscan dañar su imagen pública.
"Nunca he estado en la isla de Epstein, ni en ningún lugar cercano, y hasta la declaración falsa y difamatoria de esta noche, nunca he sido acusado de estar allí", señaló.
El presidente también advirtió que sus abogados están revisando la posibilidad de iniciar acciones legales contra Noah por difamación, lo que abriría un nuevo frente judicial en medio de su mandato.
El nombre de Trump ha aparecido en especulaciones mediáticas relacionadas con Epstein, aunque él ha reiterado en diversas ocasiones que no tiene ningún vínculo con el caso. De hecho, días antes de la gala, pidió al Departamento de Justicia que cierre definitivamente las investigaciones, argumentando que se trata de un tema agotado y manipulado políticamente.
La broma de Noah reavivó el caso y colocó nuevamente al presidente en el centro de la discusión pública, esta vez desde el ámbito del entretenimiento, dando a entender que también fue partícipe de las reuniones en la isla de Epstein.
Reacción de la audiencia y las redes
El episodio generó una ola de comentarios en redes sociales. Mientras algunos defendieron el humor de Noah como parte de la sátira propia de los Grammy, otros consideraron que la referencia fue inapropiada y que cruzó la línea hacia la difamación.
Algunos señalan que la reacción de Trump responde a su estrategia de confrontación directa, buscando marcar límites entre la crítica política y el humor mediático. La amenaza de demanda refleja su intención de blindar su imagen frente a cualquier insinuación vinculada a Epstein.
La polémica evidencia cómo el espectáculo y la política se entrelazan en Estados Unidos. Una broma en una gala puede escalar hasta convertirse en un tema judicial y mediático, mostrando la sensibilidad del caso Epstein y el impacto que aún tiene en figuras de alto perfil, abriendo un nuevo capítulo en la estrategia del presidente para defender su imagen pública.